domingo, 20 de agosto de 2017

PREDICA DOMINICAL - EL PODER DE DIOS


EL PODER DE DIOS 
Romanos 1:16
Yo no me avergüenzo del evangelio, que es poder de Dios para la salvación de todo el que cree, del judío primero y también del griego.
INTRODUCCIÓN

Gran parte de la iglesia hoy en día cree que el poder de Dios se nota en los milagros, en las sanidades, en la profecía y en las megaobras que se construyen, pero ¿es esto una muestra real del poder de Dios?, pues miremos lo que dicen las escrituras.
No podemos ser engañados por lo que algunas personas indiscriminadas dicen sobre el poder de Dios, debemos ser cristianos responsables e ir a las escrituras para corroborar aquello que se nos enseña. Si no lo hacemos podemos llegar a creer gran cantidad de mentiras y engaños, que posteriormente pueden generar discordia y dolor.
Dios es todopoderoso, eso dice la escritura, pero su poder tiene un propósito claro como revela la escritura, la salvación y si este no esta presente, podemos ser engañados.

DESARROLLO

En el versículo que vamos a estudiar, Pablo les habla a los romanos sobre el evangelio, que es muestra del poder de Dios y cuyo propósito principal como mencionamos es la salvación. El poder de Dios se hace manifiesto en la salvación de los que estaban perdidos. No hay mayor obrar del poder de Dios que en la salvación, cuando él obra hay libertad de la opresión del pecado y libertad de una vida consumida por la mentira. 
Muchos creen que el poder de Dios se nota más en los milagros y sanidades que en la salvación, lo cual es falso, pero la escritura nos devuelve esta poderosa verdad. La salvación del hombre es la obra más maravillosa del poder de Dios, en la cual se muestra su grandeza y majestad para con el hombre.
Quien lo creería, su gran poder al servicio del hombre para transformación y vida. Pero así es. Su poder muestra su grandeza al salvar al perdido, esta es y seguirá siendo la más grandiosa obra de su poder, transformar un corazón para que abandone la mentira y le siga a pesar de encontrarse en un mundo caído.


CONCLUSIÓN

¿Qué concluiremos entonces?, que el poder de Dios es algo tan insignificante?, no para nada, porque transformar un corazón caído, es imposible sin la intervención de su poder para rescatarle. 
Debemos estar tremendamente agradecidos de que su poder sea para salvación y que este poder preserve el mensaje que se nos ha confiado para entregar a la humanidad para salvación.
No caigamos en el engaño de creer que el poder de Dios es solo para milagros y sanidades, más bien empecemos por reconocer que por su poder es que podemos conocerle y alcanzar la vida eterna, reconociendo el pecado que había en nuestros corazones.

Oremos, Señor ayúdanos a descubrir tu poder obrando para salvación en nosotros y en aquellos a quienes predicamos el evangelio completo, permítenos ser muestra de tu gran poder perfeccionándonos en la verdad mediante tu disciplina y amor, amen.


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