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martes, 5 de enero de 2021

ESTUDIO BÍBLICO HECHOS 23



ESTUDIO BÍBLICO
Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe

Act 23:1  Pablo se quedó mirando fijamente al Consejo y dijo:  --Hermanos,  hasta hoy yo he actuado delante de Dios con toda buena conciencia.
Pablo atestigua ante todos lo que su misma conciencia le obliga a hacer. Quien se jacta de ser creyente necesita obrar ante Dios y los hombres con toda su conciencia en pleno distinguiendo entre lo bueno y lo malo.
Act 23:2  Ante esto,  el sumo sacerdote Ananías ordenó a los que estaban cerca de Pablo que lo golpearan en la boca.
A pesar de hablar con la verdad el sacerdote en representación de quienes le acusaban ordena golpearle. La religión organizada no tolera la verdad, aunque esta provenga de una buena conciencia.
Act 23:3  --¡Hipócrita, a usted también lo va a golpear Dios!  --reaccionó Pablo--.  ¡Ahí está sentado para juzgarme según la ley!,  ¿y usted mismo viola la ley al mandar que me golpeen?
Pablo responde ante la agresión llamándole hipócrita, desnudando su corazón ante todos y dándole a conocer que Dios tomaría venganza por su osadía. Además lo acusa de violar la misma ley que tanto defiende.
Act 23:4  Los que estaban junto a Pablo le interpelaron:  --¿Cómo te atreves a insultar al sumo sacerdote de Dios?
Lo que Pablo hizo estaba mal visto ante los ojos de todos, pues se habían acostumbrado a guardar mayor reverencia a las autoridades religiosas que a Dios mismo.
Act 23:5  --Hermanos,  no me había dado cuenta de que es el sumo sacerdote --respondió Pablo--;  de hecho está escrito:  'No hables mal del gobernante de tu pueblo.'
Claramente Pablo respeta a la autoridad religiosa, como un hombre bajo sujeción por sus hermanos judíos, pero no deja de decirles la verdad. Y aun ante este hombre recita las palabras (----) que hablan de no hablar mal de quien gobierna tu pueblo, recordándonos que no es nuestra tarea hablar mal de nuestros gobernantes, sino orar por ellos para que obren con sabiduría.  
Act 23:6  Pablo,  sabiendo que unos de ellos eran saduceos y los demás fariseos,  exclamó en el Consejo:  --Hermanos,  yo soy fariseo de pura cepa.  Me están juzgando porque he puesto mi esperanza en la resurrección de los muertos.
Pablo explica a todos los allí reunidos que el mismo es fariseo de pura cepa, un judío autentico. Y expone su primer argumento a favor de su fe como judío, pues expresa que ha puesto su esperanza en la resurrección de los muertos, una creencia que era entendida entre los fariseos como real, y que a diferencia de los saduceos si creían que era una verdad de la Tora. Es solo usada por Pablo para apoyar desde una perspectiva judía su punto de vista del nuevo camino.
Act 23:7  Apenas dijo esto,  surgió un altercado entre los fariseos y los saduceos,  y la asamblea quedó dividida.
Esto claramente dividió las posiciones entre fariseos y saduceos quienes tienen una diferente interpretación en cuanto a la resurrección de los muertos, pues los fariseos si la creen mientras los saduceos no. Esto nos muestra que la interpretación bíblica siempre ha sido incompleta y tiende a forjar grupos a favor y en contra.
Act 23:8  (Los saduceos sostienen que no hay resurrección,  ni ángeles ni espíritus;  los fariseos,  en cambio,  reconocen todo esto.)
Aquí el escritor de Hechos nos da una idea clara del porqué de la discusión entre las dos sectas judías mas importantes.
Act 23:9  Se produjo un gran alboroto,  y algunos de los maestros de la ley que eran fariseos se pusieron de pie y protestaron.  "No encontramos ningún delito en este hombre --dijeron--.  ¿Acaso no podría haberle hablado un espíritu o un ángel?"
La intervención de Pablo hizo que los maestros de la ley que eran fariseos tomaran partido a su favor y salieron a defenderlo.
Act 23:10  Se tornó tan violento el altercado que el comandante tuvo miedo de que hicieran pedazos a Pablo.  Así que ordenó a los soldados que bajaran para sacarlo de allí por la fuerza y llevárselo al cuartel.
Pero como siempre cuando reina el desorden, la intolerancia religiosa, y el fanatismo desmedido, nada sale bien y esto fue lo que paso allí al punto que el comandante tuvo que intervenir para salvar a Pablo.
Act 23:11  A la noche siguiente el Señor se apareció a Pablo,  y le dijo:  "¡Ánimo!  Así como has dado testimonio de mí en Jerusalén,  es necesario que lo des también en Roma."
Este versículo es muy importante porque vemos una constante en la vida de3 Pablo, las apariciones del Señor quien le anima a dar testimonio de su fe ante Jerusalén y Roma. Es muy probable que el Señor lo usara debido a su conocimiento de la ley judía para con los judíos, pero también como conocedor de las costumbres romanas para los romanos. Dios aprovecha de nosotros todo lo que se nos ha confiado de modo que podamos glorificar su nombre en gran medida.
Act 23:12  Muy de mañana los judíos tramaron una conspiración y juraron bajo maldición no comer ni beber hasta que lograran matar a Pablo.
El asunto de Pablo se convirtió en un asunto muy personal cuando un grupo de judíos juraron bajo maldición matar a al apóstol. Así era de personal el que alguien atacara sus creencias.
Act 23:13  Más de cuarenta hombres estaban implicados en esta conspiración.
El grupo de conspiradores no era nada pequeño, cuarenta hombres se implicaron en ello. Es interesante que el número de estos sea cuarenta, un número bien representativo para la escritura en cuanto a procesos de trasformación y vida como el diluvio, los años de Moisés en el desierto y el ayuno de Jesús.
Act 23:14  Se presentaron ante los jefes de los sacerdotes y los ancianos,  y les dijeron:  --Nosotros hemos jurado bajo maldición no comer nada hasta que logremos matar a Pablo.
Pero esto no solo implico a estos cuarenta hombres sino que ellos también procuraron el favor de los sacerdotes y ancianos compartiendo su juramento con ellos.
Act 23:15  Ahora,  con el respaldo del Consejo,  pídanle al comandante que haga comparecer al reo ante ustedes,  con el pretexto de obtener información más precisa sobre su caso.  Nosotros estaremos listos para matarlo en el camino.
Fue así como recibieron el respaldo del Consejo de Jerusalén para dar muerte a Pablo. A quien se le daría de baja de camino a comparecer ante las autoridades.
Act 23:16  Pero cuando el hijo de la hermana de Pablo se enteró de esta emboscada,  entró en el cuartel y avisó a Pablo.
Pero Dios ya había dispuesto algo diferente para Pablo. Su sobrino se enteró de todo lo que habían planeado y fue a contárselo a Pablo.
Act 23:17  Éste llamó entonces a uno de los centuriones y le pidió:  --Lleve a este joven al comandante,  porque tiene algo que decirle.
Act 23:18  Así que el centurión lo llevó al comandante,  y le dijo:  --El preso Pablo me llamó y me pidió que le trajera este joven,  porque tiene algo que decirle.
Act 23:19  El comandante tomó de la mano al joven,  lo llevó aparte y le preguntó:  --¿Qué quieres decirme?
Act 23:20  --Los judíos se han puesto de acuerdo para pedirle a usted que mañana lleve a Pablo ante el Consejo con el pretexto de obtener información más precisa acerca de él.
Act 23:21  No se deje convencer,  porque más de cuarenta de ellos lo esperan emboscados.  Han jurado bajo maldición no comer ni beber hasta que hayan logrado matarlo.  Ya están listos;  sólo aguardan a que usted les conceda su petición.
Act 23:22  El comandante despidió al joven con esta advertencia:  --No le digas a nadie que me has informado de esto.
El comandante es informado por el sobrino de Pablo sobre todo lo que los judíos han planeado, así que este toma las medidas necesarias para evitar que algo malo le pase a Pablo como ciudadano romano.
Act 23:23  Entonces el comandante llamó a dos de sus centuriones y les ordenó:  --Alisten un destacamento de doscientos soldados de infantería,  setenta de caballería y doscientos lanceros para que vayan a Cesarea esta noche a las nueve.
Act 23:24  Y preparen cabalgaduras para llevar a Pablo sano y salvo al gobernador Félix.
El comandante reunió a gran parte de la guardia para llevar a Pablo sano y salvo ante el gobernador Félix. Félix fue gobernador de Judea entre 52 y 59 d.C.
Act 23:25  Además,  escribió una carta en estos términos:
Act 23:26  Claudio Lisias,
Act 23:27  Los judíos prendieron a este hombre y estaban a punto de matarlo,  pero yo llegué con mis soldados y lo rescaté,  porque me había enterado de que es ciudadano romano.
Act 23:28  Yo quería saber de qué lo acusaban,  así que lo llevé al Consejo judío.
Act 23:29  Descubrí que lo acusaban de algunas cuestiones de su ley,  pero no había contra él cargo alguno que mereciera la muerte o la cárcel.
Act 23:30  Cuando me informaron que se tramaba una conspiración contra este hombre,  decidí enviarlo a usted en seguida.  También les ordené a sus acusadores que expongan delante de usted los cargos que tengan contra él.
Este hombre se apersona de la conspiración contra Pablo y lo toma bajo su custodia como ciudadano romano y le explica al gobernador todo lo concerniente al caso, de modo que nadie puede tocar a Pablo.
Act 23:31  Así que los soldados,  según se les había ordenado,  tomaron a Pablo y lo llevaron de noche hasta Antípatris.
Act 23:32  Al día siguiente dejaron que la caballería siguiera con él mientras ellos volvían al cuartel.
Act 23:33  Cuando la caballería llegó a Cesarea,  le entregaron la carta al gobernador y le presentaron también a Pablo.
Act 23:34  Félix leyó la carta y le preguntó de qué provincia era.  Al enterarse de que Pablo era de Cilicia,
Act 23:35  le dijo:  "Te daré audiencia cuando lleguen tus acusadores."  Y ordenó que lo dejaran bajo custodia en el palacio de Herodes.
Pablo es conducido a Cesarea en donde fue dejado en el palacio de Herodes, junto con la carta del comandante, la que es leída por el gobernador y es dejado bajo custodia para recibir audiencia luego de que llegaran sus acusadores. Es interesante como Dios usa a los romanos en favor de Pablo para guardar su vida y evitarle un sufrimiento mayor o hasta la pérdida de su propia vida.

lunes, 29 de octubre de 2018

TIEMPO DE REFLEXIÓN



Un hombre había pintado un lindo cuadro. El día de la presenta­ción al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, un artista reconocido.
Llegado el momento, se tiró la tela que cubría el cuadro. Hubo un caluroso aplauso. Era una impresionante figura de Jesús to­cando suavemente la puerta de una casa.
Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, aparentaba querer oír si dentro de la casa alguien le respondía. Hubo discursos y elogios. Todos admiraban aquella preciosa obra de arte.
Un observador muy curioso, encontró una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al artista: "Su puerta no tiene cerradura. ¿Cómo se hace para abrirla?".
"Así es, -respondió el pintor-. Porque esa es la puerta del cora­zón del hombre. Sólo se puede abrir desde dentro".

Rev 3:20  Mira que estoy a la puerta y llamo.  Si alguno oye mi voz y abre la puerta,  entraré,  y cenaré con él,  y él conmigo.

Dios esta llamando constantemente a nuestros corazones por medio de la creación, de las circunstancias, la predicación, y la palabra, de modo que no tengamos excusa de no haber sido convocados a su amor. La historia refleja como Dios esta llamando a nuestros corazones, pues es el único lugar en donde la verdad puede hacerse visible y encararnos con la realidad de nuestro ser, el pecado. El pasaje bíblico nos recuerda que Dios llama al hombre para que a través de su multiforme gracia este pueda ser alcanzado y volverse a él con humildad.
GUIA DE ESTUDIO
¿Dios está llamando a tu corazón?
¿Estás viviendo alguna circunstancia en la que sabes que Dios te esta llamando a volverte a él?
¿Oyes la voz de Dios?
¿Qué te está diciendo Dios?

lunes, 17 de septiembre de 2018

TIEMPO DE REFLEXIÓN



Fácil es ocupar un lugar en la agenda telefónica. Difícil es ocu­par el corazón de alguien...
Fácil es herir a quien nos ama. Difícil es curar esa herida...
Fácil es dictar reglas. Difícil es seguirlas...
Fácil es soñar todas las noches. Difícil es luchar por un sueño...
Fácil es exhibir la victoria. Difícil es asumir la derrota con digni­dad...
Fácil es admirar una luna llena. Difícil es ver su otra cara...
Fácil es tropezar en una piedra. Difícil es levantarse...
Fácil es disfrutar la vida todos los días. Difícil es darle el verdadero valor...
Fácil es orar todas las noches. Difícil es encontrar a Dios en las cosas pequeñas...
Fácil es prometerle algo a alguien. Difícil es cumplirle esa pro­mesa...
Fácil es decir que amamos. Difícil es demostrarlo todos los días...
Fácil es criticar a los demás. Difícil es mejorar uno mismo... Fácil es cometer errores. Difícil es aprender de ellos...
Fácil es llorar por el amor perdido. Difícil es cuidarlo para no perderlo...
Fácil es pensar en mejorar. Difícil es dejar de pensarlo y real­mente hacerlo...
¡Qué hermoso día para estar vivo!


2Pe 1:5 Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su virtud, entendimiento;

Como sabemos que nada es imposible para Dios, acerquémonos humillándonos ante Dios reconociendo nuestra imposibilidad para obrar bien, para amar o sentir compasión por nuestro prójimo y en medio de la facilidad que tiene el hombre para obrar mal, procuremos que Dios nos ayude para hacer lo difícil, esforzándonos por seguir adelante en el perfeccionamiento de nuestro ser, consumándonos en la verdad y el amor de Dios para que el haga lo imposible, tocar el corazón de aquellos que no le conocen, sanando las heridas del pasado y ayudándonos a sobrepasar toda dificultad.

GUIA DE ESTUDIO
¿Reconoces que solo Dios puede obrar lo imposible?
¿En qué áreas difíciles necesitas ayuda de Dios?
¿Reconoces que has pecado y que tu corazón lejos de Dios solo procurar el mal?
¿Te has esforzado por obrar conforme al amor, la verdad y la justicia?

lunes, 28 de mayo de 2018

TIEMPO DE REFLEXIÓN



Son muchos los que dicen con orgullo: "Yo quiero a mi ciudad, yo amo a mi ciudad, yo doy todo por mi ciudad" y hasta ahí. No hay más compromisos y todo es de labios para afuera, porque la realidad es otra. Si la amamos y la queremos, entonces ¿por qué arrojamos los empaques de los dulces, los papelitos de no­tas, empaques de drogas médicas o las bolsas del supermer­cado al piso?
¿Por qué enviamos o pagamos a personas para que la basura que no recogieron a tiempo la arrojemos en la calle o, en el peor de los casos, a los lechos de nuestros ríos o quebradas? ¿Por qué los residuos sólidos de construcciones, terminan cerca al andén del vecino o en el lote cercano? ¿Por qué los cadáveres de animales en estado de putrefacción no los sepultamos, sino al contrario, los llevamos a los sitios mencionados?
Ahora sí podemos reflexionar sobre el amor que le tenemos a nuestra ciudad, si incurrimos en alguno de estos comportamien­tos sobre ella y sobre nosotros mismos. 


1Pe 2:13  Sométanse por causa del Señor a toda autoridad humana,  ya sea al rey como suprema autoridad,

Nuestras ciudades son el reflejo de lo que somos, basta con mirar las calles, la forma de conducir de sus habitantes, el respeto a las normas para darnos cuenta en qué tipo de sociedad vivimos. Hemos perdido el civismo, la capacidad de ver en el prójimo a un semejante, la violencia, la degradación, la inseguridad, el desorden y el caos reinan en nuestras ciudades, o aun en aquellas en las que estas cosas no se ven, puede verse el grado de frialdad ante el prójimo. Debemos procurar volver nuestras ciudades y pueblos más como Cristo y un reflejo de nuestra practica como creyentes, donde la amabilidad, la honestidad, la sinceridad, el amor al prójimo, el perdón y la verdad sean nuestro pan de cada día. Así tendríamos ciudades más limpias, más bellas, más amables, y sin rastro de injusticia. Pero sin un cambio interior jamás veremos un cambio exterior. El respeto a nuestras autoridades gubernamentales, judiciales, policiales y demás no debería ser un problema para el creyente pues todas ellas han sido establecidas para nuestro bienestar y debemos someternos a ellas según el mandato de la palabra, aun cuando no estemos de acuerdo con su obrar y solo hasta que ello no nos incumba sobrepasar nuestra fe. Ese respeto a la autoridad puede darnos la capacidad de respetar a nuestro prójimo y también a la ciudad donde vivimos.

lunes, 21 de mayo de 2018

TIEMPO DE REFLEXIÓN



A eso de caer y volver a levantarte, de fracasar y volver a comen­zar, de seguir un camino y tener que torcerlo, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo, a eso, no le llames Adversidad, llá­male SABIDURÍA.
A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente, de fijarte una meta y tener que seguir otra, de huir de una prueba y tener que encararla, de planear un vuelo y tener que recortarlo, de as­pirar y no poder, de querer y no saber, de avanzar y no llegar, a eso, no le llames Castigo, llámale ENSEÑANZA.
A eso de pasar días juntos radiantes, días felices y días tristes, días de soledad y días de compañía, a eso, no le llames rutina, llámale EXPERIENCIA.
A eso de que tus ojos miren y tus oídos oigan y tu cerebro funcio­ne y tus manos trabajen y tu alma irradie y tu sensibilidad sienta y tu corazón ame, a eso, no le llames poder humano, llámale MILAGRO.

Salmos 23:5  Dispones ante mí un banquete
en presencia de mis enemigos. 
Has ungido con perfume mi cabeza; 
has llenado mi copa a rebosar.

No siempre nuestras vidas se parecen a lo que quisimos o soñamos, pero seguramente podemos contar con una vida mejor de lo merecemos gracias a Dios. Sin importar cuales sean las circunstancias que vivas es importante que reconozcamos que todas ellas son usadas por Dios para nuestro bien. Con ellas Dios conforma nuestro carácter al de Cristo y se nos permite descubrir la belleza en la sencillez, la sabiduría que hay en la humildad, y la oportunidad de amar que se esconde en nuestro enemigo. Dios sabe disponer de un banquete delante de nuestras angustias para que nos descubramos ungidos por su gracia y llenos del contentamiento que solo Dios puede dar, aun en las más difíciles circunstancias. Hay muchas cosas que quiero y aun no tengo, y otras que probablemente jamás tendré, pero me conformo con saber que Dios es soberano y su soberanía se muestra en mi vida, pues prefiero su soberanía a su ira.

GUIA DE ESTUDIO
¿Lo que vives glorifica a Dios?
¿Te está enseñando algo lo que estás viviendo?
¿Hay una lección que aprender?
¿Te sientes frustrado?

lunes, 19 de marzo de 2018

TIEMPO DE REFLEXIÓN



Si nuestra más grande necesidad hubiera sido de dinero, Dios hubiera mandado a un economista.
Si nuestra más grande necesidad hubiera sido de conocimiento, Dios hubiera mandado a un educador.
Si nuestra más grande necesidad hubiera sido de diversión o entretenimiento, Dios hubiera mandado a un artista.
Pero como nuestra mayor necesidad era de amor y salvación, Dios mandó a su Hijo, un Salvador, para mostramos cómo amar.
Y tú... ¿ya sabes cómo amar?

Eclesiastés 3:11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

El hombre siempre sentirá una gran necesidad que proviene de su interior, probablemente no sabrá de donde proviene, pero la sentirá, sobretodo cuando se sienta solo, abandonado, herido, lastimado, deprimido, equivocado, o buscando sentido a lo que siente o lo que ve. Todo esto debería conducirlo a Dios, pero algunos procuran abandonar toda búsqueda o sentir, pues se mantienen distraídos en los superfluo de la vida. Con tal de no ahondar en su verdadera necesidad, se engañan a si mismos buscando el éxito, la fama, el dinero, el placer o una filosofía de vida, cuando ninguna de ellas es capaz de llenar el vacío de nuestros corazones que se produce por la eternidad que ha sido puesta en nuestros corazones. Un abismo llama a otro abismo, lo eterno llama a lo eterno, aunque el hombre puede bloquear su llamado por medio de la negación y la distracción, tarde o temprano sentirá el llamado de Dios a su vida. La historia nos recuerda que dependiendo de la necesidad real del hombre es que Dios ha provisto una solución, y sabiendo que nos hallamos perdidos, en banca rota espiritual, pobres y en desobediencia nos ha provisto en Cristo, un camino, una verdad y una vida para que al encontrarla nuestra verdadera necesidad que es Dios, sea saciada.

GUIA DE ESTUDIO

¿Cuál es tu verdadera necesidad?
¿Estas distraído u ocupado?
¿Percibes la necesidad de Dios que grita desde tu interior?
¿Te has sentido vacío?

lunes, 5 de marzo de 2018

TIEMPO DE REFLEXIÓN


Un esposo fue a visitar a un sabio consejero y le dijo que ya no quería a su esposa y que pensaba separarse.
El sabio lo escuchó, lo miró a los ojos y solamente le dijo una palabra: "Ámela". Luego se calló.
-Pero es que ya no siento nada por ella.
-"Amela", repuso el sabio.
Y ante el desconcierto del señor, después de un oportuno silencio, agregó lo siguiente: "Amar es una decisión, no un sentimiento; amar es dedicación y entrega. Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor. El amor es un ejercicio de jardinería: Arranque lo que hace daño, prepare el terreno, siembre, sea paciente, riegue y cuide. Esté preparado porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvia, mas no por eso abandone su jardín. Ame a su pareja, es decir, acéptela, valórela, respétela, manifiéstele afecto y ternura, admírela y compréndala. Eso es todo, ámela".

Efesios 5:25 Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella

Muchas personas procuran hoy separarse ante la frustración, la monotonía, el cansancio, las discusiones o las dificultades, esto proviene de una sociedad facilista que gusta de salidas fáciles a todo. Siempre se nos hizo creer que el amor era un sentimiento, pero cuando vemos el amor en las escrituras encontramos mas que un verbo, una acción continua de amar, Dios entrega a su hijo por amor, su hijo voluntariamente acepta y se entrega por amor. Si revisas las escrituras no encontraras a Jesús diciéndoles a sus discípulos que les ama, mas bien el tiende a demostrárselo por medio de sus acciones diarias, así es el amor, no solo se dice, mas bien se demuestra. La historia de hoy nos recuerda que para amar necesitamos una decisión firme, esa misma convicción que proviene de nuestro amor a Dios, para poder amar a nuestro prójimo cercano que es nuestro cónyuge. Las decisiones mueven nuestras motivaciones, si el amor no surge una decisión firme en Dios de amar a la pareja, cuando vengan los problemas y dificultades, siempre se procurará acabarlo todo, pero si en cambio nos mantenemos firmes en nuestra decisión de vivir y amar toda la vida a nuestro cónyuge, procederemos conforme a esta decisión, nos apartaremos de la tentación, buscaremos aprovechar toda oportunidad para decirle a nuestras parejas con nuestras con nuestras acciones que les amamos. La escritura nos recuerda que el compromiso de amar implica hasta el dar la vida, tal cual Cristo la dio por su iglesia.

GUIA DE ESTUDIO

¿Amas a tu cónyuge?
¿Amas a tu prójimo?
¿Tienes una decisión firme para amar?

¿Cómo crees que es el amor bíblico que debemos practicar?


lunes, 12 de febrero de 2018

TIEMPO DE REFLEXIÓN



A menudo aprendemos mucho de nuestros hijos. Hace algún tiempo, un amigo castigó a su hija de tres años por desperdiciar un rollo completo de papel dorado para envolturas. Estaban escasos de dinero y él se puso furioso cuando la niña trató de decorar una caja para ponerla bajo el árbol de Navidad.

A pesar de todo, la pequeña niña le llevó el regalo a su papá la mañana siguiente y le dijo: "Esto es para ti, papi". Él se sintió aver­gonzado de su reacción anterior, pero su enojo volvió cuando vio la caja vacía.

Él le gritó: "¿No sabes que cuando uno da un regalo, se supone que haya algo dentro de él?". La pequeña niña lo miró con lágri­mas en un sus ojos y dijo: "Papi, no está vacía, yo tiré besitos dentro de la caja, todos para ti, papito".

El padre se sintió destrozado. Rodeó con sus brazos a su hijita y le rogó que lo perdonara. Mi amigo me dijo que él conservó aquella caja dorada junto a su cama por años. Cuando él se sentía desa­nimado, sacaba uno de aquellos besos en el aire y recordaba el amor con que una niña los había depositado allí.

Entendamos a nuestros hijos, tengamos paciencia. Ellos tienen algo muy importante que decimos mediante sus actos o palabras.

Mat 18:3 --Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos.

A menudo los niños nos dan grandes lecciones de vida, su fe, su inocencia, su humildad, su honestidad, su perdón, su amor, son cosas que cuando crecemos tendemos a olvidar. Cuando nos inmiscuimos en las cosas de este mundo, el estudio, el trabajo olvidamos lo bello que era ser un niño, la imaginación, la creatividad, los sueños, nuestros problemas mas grandes eran jugar y encontrar algo que nos divirtiera. Ahora saturados de cosas por hacer, de problemas, deudas, y responsabilidades parecemos olvidar que Jesús nos recuerda que para poder entrar en el reino de Dios necesitamos ser como niños. Que recuerdos bellos tienes de tu infancia, correr, jugar, divertirte, crear, imaginar, redescubre ese niño que dejaste enterrado en medio de todas tus ocupaciones y deja que los niños te recuerden lo bella que es la vida, lo sencilla que puede ser cuando nos ocupamos de lo verdaderamente importante. La historia de hoy nos recuerda que actos sencillos como los de la niña tienen mas valor que grandes u ostentosos regalos, que la sencillez de los niños nos conduzca a redescubrir el valor del amor y lo que verdaderamente importa.

GUÍA DE ESTUDIO

¿Qué recuerdas de tu niñez?
¿Qué enseñanzas has sacado de los niños?
¿Por qué piensas que Jesús nos pidió que fuéramos como niños para entrar al reino de Dios?
¿Cómo puedes ser más como un niño?

lunes, 5 de febrero de 2018

TIEMPO DE REFLEXIÓN


Una mujer salió de su casa y vio a tres ancianos sentados en la calle. Y pensó: "Deben estar hambrientos", Entonces les dijo: "Por favor, entren a mi casa y les daré algo de comer",
Ellos preguntaron: "¿Está el hombre de la casa presente?". "No –dijo ella- Él está en su trabajo". -"Entonces no podemos entrar".
Al anochecer, cuando su esposo llegó a casa, le contó lo que ha­bla ocurrido: "Ve a decirles que ya estoy en casa e invítalos a entrar".
La mujer salió e invitó a los tres hombres. "Nosotros no entramos a ninguna casa juntos", contestaron. –“ ¿Por qué?", quiso saber la mujer. Uno de los ancianos señalando a otro de ellos explicó: "Su nombre es Abundancia –luego, señalando a otro dijo-: Y él es Éxito y yo soy Amor. Ahora entra a tu casa y pregunta a tu esposo a cuál de nosotros quiere invitar".
La mujer le contó a su esposo lo que le habían dicho. -"Ya que este es el caso, invitemos a Abundancia... y que llene nuestra casa con abundancia", dijo el esposo. "¿Y por qué no invitamos a Éxi­to?, le respondió su esposa. Y así cambiaron ideas hasta que su pequeña hija que estaba escuchando Sugirió: "¿No sería mejor invitar a Amor? Nuestra casa se llenaría de amor...". "Sigamos el consejo de nuestra hija" -dijeron los dos"'-. Que Amor sea nuestro invitado".
La mujer salió y le preguntó a los tres ancianos: "¿Quién de uste­des es Amor? Por favor entre, es usted nuestro invitado".
Amor se levantó y empezó a caminar hacia la casa. Los otros dos se pararon y lo siguieron... Sorprendida, la señora le preguntó a Abundancia y a Éxito: "¿No es que los tres juntos no podían en­trar? Si sólo he invitado a Amor... ¿Por qué vienen ustedes tam­bién?". Los ancianos entonces hablaron: "Si hubieras invitado a Abundancia o Éxito, nosotros dos nos hubiéramos quedado afue­ra, pero como invitaste a Amor, a dondequiera que él vaya vamos nosotros con él. Porque sólo donde hay verdadero Amor puede llegar la Abundancia y el Éxito".

Eclesiastés 5:19 Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios.

Podemos tener abundancia de cosas materiales y terminar por darnos cuenta que no tenemos cosas que valgan la pena. Podemos también tener reconocimiento, fama, o dinero y darnos cuenta que nada de ello nos llena o satisface, porque la verdadera satisfacción proviene de Dios. La palabra nos recuerda en Eclesiastés 5:19 que el disfrutar de todo es don de Dios. Pero el mundo insiste y ahora una gran parte de la iglesia solo procura bendición material, sin darse cuenta que ella puede venir con pereza, autocomplacencia, sufrimiento, afanes y descuido de la vida espiritual. De modo, que debemos procurar que el equilibro provenga del amor que tenemos a Dios. Si nuestra relación con Dios primero procura amarle por sobre todas las cosas, con toda nuestra mente, alma y corazón, entonces el resto de cosas pasaran a tomar el orden correcto. De allí que la escritura nos exhorte a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y el resto de las cosas nos serán añadidas (Mat 6:33).

GUIA DE ESTUDIO
¿Estás buscando primeramente el reino de Dios y su justicia?
¿El amor es primero en tu vida?
¿A quién estas invitando con mas frecuencia a tu hogar?

¿Disfrutas de todo lo que tienes?

lunes, 18 de diciembre de 2017

TIEMPO DE REFLEXIÓN


Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando El Aburri­miento había bostezado por tercera vez, La Locura, como siempre tan loca, les propuso: "¿Jugamos al escondite?".
La Intriga levantó la ceja intrigada y La Curiosidad, sin poder con­tenerse, preguntó: "¿Al escondite? ¿Y qué es eso?".
! Es un juego que me he inventado -explicó La Locura-. Yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mien­tras ustedes se esconden; cuando termine de contar tengo que ir a buscarlos y cuando los haya encontrado a todos, otro ocupará mi lugar para continuar el juego".
El Entusiasmo bailó secundado por La Euforia. La Alegría dio tan­tos saltos que terminó por convencer a La Duda e incluso a La Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar: La Verdad prefirió no esconderse -¿para qué, si al final siempre la hallaban?-, La Cobardía no se atrevió a arriesgarse y La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (aunque en el fon­do lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella).
"Uno, dos, tres...". Comenzó a contar La Locura. La primera en esconderse fue La Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y La Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad no terminaba de esconderse, pues cada sitio que hallaba le pare­cía maravilloso para alguno de sus amigos: ¿un lago cristalino?, ideal para La Belleza; ¿la rendija de un árbol?, perfecto para La Timidez; ¿el vuelo da la mariposa?, lo mejor para La Voluptuosi­dad; ¿una ráfaga de viento?, magnífico para La Libertad... Finalmente terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El Egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio: ventilado, cómodo... pero sólo para él. La Mentira se es­condió detrás de su propia fantasía; La Pasión y El Deseo, en el centro de los volcanes; El Olvido... ¡se me ha olvidado dónde se escondió! Bueno, no importa...
Cuando La Locura contaba 999.999, El Amor aún no había encon­trado sitio para esconderse, pues todos estaban ocupados. Hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores. "Un millón", contó La Locura, y comenzó a buscar. La pri­mera en aparecer fue La Pereza, tan sólo a tres pasos de una piedra. Después escuchó a La Fe conversando con Dios en el cielo, y a La Pasión y al Deseo los sintió en el vibrar de los volca­nes. En un descuido encontró también a La Envidia y, claro, de ahí pudo deducir dónde estaba El Triunfo. Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo: él solito salió disparado de su escondite, que había re­sultado ser un nido de avispas. De tanto caminar buscando a sus amigos, La Locura sintió sed y al acercarse al lago descubrió a La Belleza. Encontrar a La Duda resultó más fácil todavía, pues la halló sentada sobre una cerca, sin decidir aún de qué lado de la misma se escondería. Y así fue encontrando a todos: El Talento, entre la hierba fresca; La Angustia, en una oscura cueva; La Men­tira, a la vista de todo el mundo, y hasta El Olvido, al que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite, Sólo El Amor no aparecía por ningún sitio.
La Locura buscó detrás de cada árbol, debajo de cada piedra, entre las aguas de cada arroyuelo, en la cima de las montañas, en todos y cada uno de los agujeros del planeta... y cuando estaba a punto de darse por vencida divisó un rosal y le pareció ver algo entre las rosas. Tomó entonces una horquilla y comenzó a mover las ramas. De pronto se escuchó un grito de dolor: al moverlas, las espinas habían herido en los ojos al Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta le prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde cuando por primera vez se jugó al escon­dite en la tierra, EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.

1Co 13:7 “El amor… Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.


Ohh el amor, el amor. Siempre que pensamos en el amor evocamos lo mejor de nuestras vidas o en el caso contrario, quien no ha experimentado el amor o quien experimenta el desamor, evoca lo peor de aquello que vivió. Hermoso sentimiento que libera el alma y genera una locura tal que parece no dar cabida a la razón. Cuando pensó en el amor de Dios viene a mi su perdón, su sacrificio, su obediencia, su humillación a través de Cristo para mostrarme cuanto me ama. Luego de ver y percibir esto no puedo quedarme inerme ante tales muestras de cariño, sino que procuro vivir una vida en obediencia a sus mandamientos por amor. Antes creía que a Dios se le amaba con el amor que uno conocía, ese sentimiento de enamoramiento por el que tantos cometemos locuras, pero al descubrir su amor, descubrí en el un estado de unidad, de paz, de gozo inexplicable que solo podría provenir de él. Fue entonces que procure amar a Dios de la única manera que él lo pide y quiere, en la obediencia y sumisión que provienen de la unidad. Jesús dijo: Juan 17:23 “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”. Estar en él es conocer el verdadero amor de Dios, un amor diferente al de los hombres, en donde la locura esta presente en lo que se siente y lo que se hace por medio de este amor, en un mundo que considera locura al amor de Dios. La historia nos recuerda que el amor siempre esta acompañado de la locura, y que el amor se haya en los mas inesperados lugares, no tiene ojos pues ha aprendido a ver con su corazón, y como reza el versículo bíblico todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta. Este es el verdadero amor de Dios, no un amor egoísta envanecido en el placer del mundo, sino uno que aprende a ver desde el interior la belleza que se halla en toda la creación por medio de Dios.

GUIA DE ESTUDIO

¿Cómo es tu amor para con Dios?
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¿Te cuesta amar a tu pareja?
¿Amas con locura a Dios?