Mostrando las entradas con la etiqueta MATRIMONIOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta MATRIMONIOS. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de octubre de 2018

MATRIMONIOS - OREN EL UNO POR EL OTRO



OREN EL UNO POR EL OTRO
Stg 5:16 Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.

INTRODUCCION


La oración es una disciplina que debemos forjar con mucha perseverancia, pues son muchas las faltas que tenemos para con la oración. Con mucha frecuencia abandonamos esta disciplina debido a las ocupaciones y situaciones que vivimos día a día. Por eso es muy importante el que siempre estemos llamando a la oración y esto no podía ser diferente para la pareja.

Son muchas las ocasiones en las que decimos cuán importante es orar por el cónyuge, sin embargo, nos encontramos muchas veces orando por nuestras necesidades, el ministerio, el trabajo y los problemas, y muy poco por nuestro cónyuge, como si ya hubiera sido suficiente con casarnos con él o ella.

Los problemas en pareja son muchos y variados, de allí que sea muy necesario que busquemos a Dios en oración para soltar las cargas, perdonar las ofensas y para pedir por nuestro cónyuge, sus problemas y necesidades. Si pretendemos que con estar casados y tratar de vivir correctamente es suficiente puede que te veas abocado a tener muchos problemas con tu cónyuge.

DESARROLLO


Como la vida en pareja no es fácil, y está llena de desafíos, la oración tiene que estar presente. El versículo que da comienzo a esta predica para matrimonios, nos habla de orar los unos por los otros, algo que no solo era practicado dentro de la iglesia, sino también dentro del hogar, el esposo necesita de la oración de su esposa, y la esposa igual, no podemos pretender querer vivir en paz en el hogar sin oración, el enemigo anda como león rugiente buscando a quien devorar sus hogares predilectos son aquellos donde no hay oración, o donde esta se descuida.

un hogar que no ora es frágil y pronto vera las consecuencias de no permanecer en la oración, la oración es eficaz para todo, para que Dios transforme el corazón de un hijo rebelde, para que Dios transforme un hombre pecador en uno santo, o a una mujer pecadora en una santa, así como para reflexionar y soltar las cargas de los problemas diarios que surgen en el hogar y la pareja.

Nuestro cónyuge necesita de nuestra oración, necesita que oremos por él o ella, así como Pablo pidió con frecuencia que oraran por el para cumplir con su ministerio, necesitamos hombres y mujeres que oren por sus cónyuges para que cumplan con sus roles y eviten inconvenientes, para que oren por el temperamento de sus cónyuges para que la vía en la pareja sea más llevadera, y para que el gozo de Dios permanezca.

La oración no es brujería, no podemos orar pidiendo que Dios haga algo en nuestra pareja que nosotros mismos no estamos dispuestos a cambiar, no podemos pedir que sean como nosotros queremos, o que nos den lo queremos, más bien podemos pedir que se cumpla la voluntad divina sobre sus vidas, y que ellos puedan ser como Dios quiere que sean, seguramente así, tendremos aún más de lo que pedimos. La oración tampoco es manipulación, por eso no debemos permitiré que la oración se convierta en una quejadera o una forma de manipular al cónyuge.

Nuestros hogares necesitan sanidad del odio, del rencor, de la falta de perdón, de la envidia, de la inmadurez, de la codicia, de la lujuria, del pecado, de la mentira y muchas más cosas con las que debemos lidiar, y la oración es la cura para todas ellas.


 CONCLUSIÓN
Si verdaderamente anhelamos un hogar digno de la gloria de Dios, no podemos descuidar la oración. Es ella la que impregna el hogar de paz, gozo, bendición y amor. sin ella estamos a la deriva en un mar de incongruencias, liviandad y problemas. 

Veo a muchas parejas quejándose por sus cónyuges, pero me pregunto, cuanto oraran por ellos, aun yo mismo he fallado a esta ordenanza y he visto los pobres resultados en mi propia relación de pareja, por ellos les insto a continuar orando aun cuando parezca que no hay resultados, aun cuando queremos botar la toalla, les animo a perseverar, pues tarde o temprano veremos el resultado de la oración eficaz, y viviremos en una relación matrimonial armoniosa.

Siempre buscamos un culpable de lo malo, y casi siempre el primer culpable de nuestras desgracias, aunque no sea cierto, pasa a ser nuestro cónyuge, en vez de buscar culpables, busquemos al Señor y que sea él quien nos ayude a determinar la culpabilidad, seguramente encontraremos que también nosotros poseemos gran parte de la culpa y procuraremos orar por nuestro cónyuge para que las cosas mejoren.

Oremos, Señor perdona nuestra omisión para orar por nuestro cónyuge, sabemos que lo necesita y aun así le abandonamos, aunque decimos amarle, perdona nuestra impaciencia y nuestra inconstancia, queremos servir al propósito de nuestro hogar y sabemos que la oración tiene mucho que ver en ello, por eso ayúdanos a orar conforme a tu voluntad para que nuestra pareja sea bendecida y juntos podamos glorificar tu nombre, amen. 

Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe



viernes, 14 de septiembre de 2018

MATRIMONIOS - DIOS ABORRECE EL DIVORCIO



DIOS ABORRECE EL DIVORCIO

Mal 2:16 "Yo aborrezco el divorcio dice el Señor, Dios de Israel, y al que cubre[4] de violencia sus vestiduras", dice el Señor Todopoderoso.
 Así que cuídense en su espíritu, y no sean traicioneros.

INTRODUCCION

Recordemos que la escritura procura moldear nuestra vida para que pensemos y veamos la vida desde la perspectiva divina, y entender como ve Dios el divorcio debe darnos una perspectiva clara de lo que Dios quiere para el matrimonio.

En un mundo en el que el divorcio es cada vez mas frecuente y peor entre creyentes, el cristiano que se afirma en la verdad debe comprender e interiorizar lo que es el divorcio para Dios.

Si vemos el divorcio tal como Dios lo ve, entonces tendremos cuidado de no buscarlo, ni generarlo. Sino que procuraremos evitarlo, y amarnos a tal punto que el divorcio ni siquiera sea una opción. Tal parece que a algunos no les importa lo que Dios piensa, pues ellos serán sujetos al castigo de Dios, pero si tu quieres conformar tu vida a la voluntad de Dios, el divorcio jamás será tu opción.

DESARROLLO

El divorcio llega al creyente como una opción en un mundo caído, cuando el adulterio llega y cuando el cónyuge hace la vida imposible al otro. Fuimos llamados a vivir en paz, entonces porque hacerle la vida imposible a la pareja, no saben cuántas parejas se quejan de lo insoportables de sus cónyuges, que pasa entonces con nosotros que no nos revisamos para atender este problema y darle solución.

Todo tiene solución en esta vida y lo que no tiene solución, entonces no tiene porque estresarnos, si se cae en adulterio la solución es el perdón y la reconciliación, ante una pareja maltratadora la solución si es creyente es que deje de hacerlo por amor, si su problema es el mal genio la solución esta en someterse a Dios y humillarse reconociendo la necesidad de ayuda y perdón, y así con cada cosa. Parece algo facilista, pero estas cosas no deberían darse entre los creyentes, pero el grado de inmadurez en el que vive la iglesia es sorprendente, que poco procuramos morir a nosotros mismos y cuantas veces solo buscamos la autosatisfacción y el placer. Las soluciones son fáciles mientras haya amor, fe y esperanza, pero si estas no están presentes, entonces la solución es el divorcio entendiendo que su implicación es el no volverse a casar.

Pero si en cambio vemos el divorcio como lo que es, algo aborrecible para Dios, entonces abandonaremos toda idea ilusa de autocomplacencia y buscaremos amar a nuestro cónyuge tal como es, tal como Dios le ama, eso sí, en la medida en que nuestro cónyuge también se somete a Dios y procura mejorar y cambiar aquello que genera conflicto.

Dios aborrece tanto el divorcio como el pecado, porque el uno se sustenta en el otro. Sometámonos pues a Dios en obediencia y dejemos de lado todo aquello que hace sufrir a nuestro cónyuge como malas palabras, malos tratos, criticas destructivas, pecado, gritos, falta de perdón, impaciencia, y desobediencia a Dios.

CONCLUSION

No más divorcios, si tan solo pudiéramos ver el divorcio como lo que es, un rompimiento traumático del corazón. Por eso nos advierte “cuiden su espíritu y no sean traicioneros”, nos convertimos en viles siervos del pecado y en traidores de nuestras palabras, pactos y compromisos cuando fallamos a nuestro cónyuge.

El divorcio no debería ser la salida del creyente, pero entiendo que muchas veces termina siendo necesario ante los abusos, maltratos e infidelidades de falsos creyentes, o incrédulos que solo buscaban placer y sometimiento, sin amor. De allí, que sea necesario antes de casarnos preguntar a Dios sobre su voluntad para nuestras vidas y si nos casamos sufriremos con paciencia las debilidades, imperfecciones y necesidades de nuestro cónyuge con amor.

Oremos, Señor oramos porque el divorcio no sea la salida para los hogares con problemas, para que los creyentes se afirmen en tu voluntad de cuidar el matrimonio y que cada cónyuge se deleite en su pareja y encuentre satisfacción plena en ti, bendícenos con paz, gozo y paciencia para sobrellevar y sufrir a nuestro cónyuge con amor, amen.

Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe


viernes, 7 de septiembre de 2018

MATRIMONIOS - EL PERDÓN



EL PERDON

Luc 6:37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

INTRODUCCION

No hay cosa más destructiva en la relación que la falta de perdón. No perdonar implica guardar rencor, guardar la herida y conservar la ofensa con la intención de ser vengada.
Sin perdón el amor no puede fluir. Se consuma todo el pensamiento y la emoción en las heridas producidas por equivocación intencional o no intencional.

Permanecer ofendido es el cáliz que produce frutos de odio, rencor, conflictos, discusiones y contiendas frecuentes. Mientras que perdonar es ir en contravía a la naturaleza carnal y rendir todo nuestro ser a Dios.

Conozco algunos hogares cuyo matrimonio se vino a pique luego de que por culpa de un error, la falta de perdón tomo el lugar de la restauración y la reconciliación y lo destruyo todo. 
Todo lo bonito que hemos construido en una vida puede ser acabado en un instante por la falta de perdón.

DESARROLLO

Jesús mismo dentro de sus enseñanzas nos revela que el perdón es necesario para poder ir al Padre, para poder restaurar nuestra condición espiritual, para poder crecer espiritualmente y para permanecer en unidad en la pareja.

Perdonar no es fácil, si no me crees pregúntaselo al cónyuge engañado, a la pareja a la que lo han traicionado, al que le han mentido, al que de él se han aprovechado, al que no le han amado. Todos en alguna medida sea poco o mucho hemos sido heridos por nuestra pareja, por sus palabras, sus emociones desbordadas, su desatención, su desamor, su falta de apoyo, su desconfianza o la poca confianza que nos genera, todo esto hiere nuestro frágil corazón y se necesita de una comunión profunda en el amor de Dios para aprender a perdonar y con ello librar la carga a la que nos hacemos cuando la herida pesa en nuestros corazones.

La única medida para perdonar es que así como fuimos perdonados de nuestros pecados por Dios, así mismo nosotros perdonemos a quienes nos ofenden, nos adeudan, nos tergiversan, nos hieren y aun mejor si quien lo ha hecho es nuestro cónyuge. El perdón es libertad, amor y entendimiento de la vida espiritual.

CONCLUSION

Si no perdonamos estamos condenados a vivir encarcelados en el dolor de la herida que se nos hizo. Es tiempo de perdonar las ofensas de nuestro cónyuge, sin importar si ha cambiado o no, el perdón nunca debe ser condicionado. Aunque es más fácil perdonar cuando hay arrepentimiento y cambio verdadero.

Pidamos perdón cuando nos equivoquemos y que el orgullo no estorbe a la santidad y el amor en el matrimonio. Perdonemos la ofensa para poder continuar y aprendamos a sembrar lo bueno en nuestro cónyuge para cosechar frutos de bendición y dicha espiritual.

Cuando se nos dificulte perdonar o pedir perdón recordemos el sacrificio de Cristo en la cruz para el perdón de nuestros pecados, que no se nos olvide que Dios nos perdonó primero sin que nosotros se lo pidiéramos, así podremos aprender a ser más como Dios y a vivir en paz con nuestro cónyuge.

Oremos, Señor haz del perdón en el hogar la norma, que en medio de nuestra imperfección podamos crecer unidos en el hogar y soportar los defectos y errores del cónyuge con amor y paciencia, que la verdad y el amor siempre estén presentes y que el perdón que tú nos has prodigado sea el ejemplo que sigamos siempre, amen.

Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe


viernes, 17 de agosto de 2018

MATRIMONIOS - APRENDE A CONFIAR





APRENDE A CONFIAR

2Co 7:16 Me gozo de que en todo tengo confianza en vosotros. 

INTRODUCCION

Confiar no es fácil, se necesita pasar mucho tiempo en compañía de alguien y aprender a conocerlo para poder confiar en esa persona. Con Dios sucede similar, pues entre más le conocemos y pasamos tiempo en su presencia, más confianza surge en nosotros para con él. Así mismo sucede para con nuestro cónyuge, entre más le conocemos, más nos dice la verdad, más confianza vamos desarrollando a tal punto de confiarle todo lo que nos ha pasado en la vida, hasta los momentos más difíciles de nuestra vida.

Confiar es un acto de fe, en el que ponemos toda nuestra seguridad personal en manos de quien confiamos, por eso es que la pareja necesita aprender a confiar, y dar muestras de que se puede confiar. Pues son muchas las tentaciones a las que nos vemos expuestos en este mundo. Y si no podemos confiar en nuestro cónyuge viviremos frustrados y agobiados por celos y desconfianza.

No es normal que haya celos en el creyente, pues estos son muestra de que no hemos muestro a nuestra naturaleza carnal y nos falta confianza en nuestro cónyuge, pero aparecen. Muchos los experimentan porque los han vivido anteriormente y como reza un dicho: "el que las hace, se las imagina".

DESARROLLO

Pero nosotros que ahora vivimos en Cristo debemos aprender a dejar todo celo y contienda, para que el amor pueda surgir, porque donde no hay confianza no hay amor. Donde hay celo hay temor de perder, y donde hay temor la fe y la confianza no fluyen.
El versículo en el que Pablo nos habla, nos recuerda el gozo y la paz que produce en nosotros el que podamos confiar en nuestro cónyuge. Confiar nos da la tranquilidad de que podamos vivir sin preocuparnos por más cosas de las que la vida ya trae consigo.
Quien tiene en su relación confianza no vive constantemente preguntándose lo que hace su pareja, sino que tiene la certeza que donde este, puede confiar en que le será fiel, y que siempre procurara su bienestar antes que el propio.
Si en cambio no hay confianza, cualquier cosa extraña ya generara celos, peleas y discusiones que terminan por minar la armonía de la pareja.
Qué bello es poder confiar en nuestro cónyuge y saber que Dios está en control de nuestros hogares, que la fidelidad reina en nuestras vidas por amor a Dios primero y luego para con nuestro cónyuge, saber que nuestros pensamientos giran en torno a Dios y no a los deseos pecaminosos de este mundo.
Todo esto solo redunda en paz y gozo para nuestras agitadas vidas.
Un esposo(a) que no deja ver su celular a su esposa(o), ¿es digno de confianza?, si bien no es necesario que estemos revisando nuestros móviles, deberíamos poder ver sus conversaciones o sus redes sin tener que encontrarnos con sorpresas desagradables, en donde no hay confianza reina la división y la contienda, así que hagamos todo como para el Señor y dejemos todo aquello que impide que nuestro cónyuge confié en nosotros.

CONCLUSION

Que nuestros hogares estén llenos de la confianza que solo produce la fe en nuestro Señor Jesucristo y que su paz reine en nuestros corazones. Que, si has permitido que los celos, las contiendas y discusiones llenen tu hogar, es tiempo de confiar siempre y cuando se den las razones para poderlo hacer.
Seamos dignos de confianza para nuestras parejas, no añadamos más tristezas a la vida teniendo que discutir por no ser dignos de la confianza que viene con la fe.
Habla con tu cónyuge sobre lo que genera la desconfianza, como la falta de comunicación, tiempo separados, trabajo excesivo, poca preocupación por sus cosas, barreras innecesarias, mentiras, engaños, cosas escondidas, todo esto debe estar fuera para que la confianza surja y solo en un buen ambiente de comunicación y fe puede darse la suficiente confianza para abandonar todo celo o discusión.
No demos oportunidad para que se desconfíe de nosotros, seamos prudentes en nuestras conversaciones, con quien nos relacionamos, a quien damos confianza y en quien ponemos nuestros problemas, no sea que terminemos abriendo puertas a cosas que luego hagan mucho daño.
Conocernos también es algo que genera confianza, si conocemos nuestras fortalezas y debilidades también podemos ayudarnos por medio de la oración para que Dios guarde a nuestro cónyuge y le bendiga.
Oremos, Señor necesitamos hogares construidos en medio de la confianza y la fe, que la paz y el gozo reinen en nuestros pensamientos para que podamos disfrutar de un maravilloso ambiente en nuestros hogares en donde los hijos puedan percibir el amor y donde nuestro cónyuge se sienta amado, amen.

Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe




viernes, 13 de julio de 2018

PREDICA MATRIMONIOS - COMO LIDIAR CON EL CARÁCTER DE TU CÓNYUGE



COMO LIDIAR CON EL CARÁCTER DE TU CÓNYUGE

Abdías 1:3 “Tu carácter soberbio te ha engañado…”.


INTRODUCCION

Cada uno de nosotros ha forjado un carácter durante toda su vida, nuestras experiencias, nuestras heridas, nuestras limitaciones, sueños y prejuicios han producido como fruto un carácter que necesita ser rendido ante Dios.
Con frecuencia encuentro personas casadas que me dicen: “Es que yo soy así o así me conocieron”, es este el argumento que algunos esgrimen para escudarse en su falta de consagración a Dios.

Todos podemos cambiar, y el carácter es algo que debe ser transformado por medio de una vida espiritual rica y abundante. Si no hay transformación del carácter, este debe ser revisado y pedir en oración que pueda ser rendido a Dios.
La biblia nos habla de los diferentes caracteres de cada persona, Pedro era una persona impaciente e impulsiva, Tomas era terco, Mateo había sido seducido por ganancias mal habidas, Judas era un traidor y algunos más con envidia, egoísmo, algunos más obsesionados, codiciosos, temerosos, pesimistas, y hasta ásperos. Pero todos sin lugar a dudas llegaron a mudar su carácter débil y seducido por los sentimientos en un carácter visiblemente mas paciente, amoroso, y bondadoso.

DESARROLLO

Cambiar nuestro carácter no es una muestra de debilidad, sino de amor. Cuando rendimos nuestra vida a Dios, tendemos a cambiar algunas cosas, pero con una de las más difíciles de cambiar es nuestro carácter, pues es algo con lo que lidiamos desde hace mucho tiempo.

En mi propia vida he visto el cambio desde que me volví a Cristo, era un resentido, pesimista, egoísta, y vanidoso, lo cual ha venido cambiando, claro algunas veces tengo que lidiar con ese viejo hombre que quiere surgir en ocasiones de frustración o dolor, pero mientras cultive fielmente mi vida espiritual es mayor el dominio propio sobre mi viejo carácter.
Muchas parejas tratan en lo superficial sus relaciones y dejan el carácter sin tocar. Esto conduce a conflictos frecuentes en la pareja pues olvidan ser transformados de adentro hacia afuera. Claro nada podemos en nuestras propias fuerzas, pero ahora contamos con la ayuda del Espíritu Santo que nos capacita con poder, dominio propio y amor (2 Tim 1:7). Ya no podemos como niños sacar excusas de que no podemos cambiar, espabílate y ponte a cuentas con Dios, arrepiéntete por tu desidia y fortalécete en el Señor, quien procura nuestra transformación para vida.

Si permitimos que nuestro carácter viejo se entrometa en nuestra relación el desenlace puede ser peligroso, podemos terminar inmiscuidos en grandes dificultades con nuestro cónyuge. De allí, que necesitamos la ayuda de Dios. Quien no rinde esa área de su vida a Dios, jamás disfrutara de la bendición del hogar y el matrimonio, pues siempre encontrara algo por que discutir, o pelear.

El negativo siempre encontrara algo malo en su cónyuge, el impulsivo herirá con sus palabras y acciones, el depresivo se hundirá en la tristeza, el demasiado festivo siempre cometerá imprudencias, el egoísta solo pensara en si mismo, el temeroso jamás emprenderá algo diferente, el contencioso siempre encontrara un motivo para pelear, el codicioso siempre peleara por dinero y así cada cual según su carácter.

CONCLUSION

Necesitamos vivir una verdadera transformación de nuestro ser, basta de sacar excusas, necesitamos comprometernos con el cambio y someternos a la disciplina de Dios o seguiremos causando problemas innecesarios a nuestra relación.

Si seguimos empeñados en no cambiar, el sufrimiento será la medida para ayudarte a cambiar aquello que no es bueno para tu relación. Algunas veces sufrimos como prueba a nuestra fe, pero en otras ocasiones nosotros mismos producimos sufrimiento abundante para hacernos la vida miserable solo porque no lidiamos con el carácter. No podemos echarle la culpa a alguien más, ni echárnosla a nosotros mismos, debemos cambiar, es necesario y urgente.

Un carácter transformado es fruto de bendición para el hogar, siempre procurara mejorar y buscara siempre lo mejor para su cónyuge. Se que no es fácil lidiar con el difícil carácter de algunas personas, pero es el llamado a la pareja para que le apoye en su transformación, por medio de la oración, y no es para orar para que sea como nosotros queremos que sea, sino que sea como Dios quiere, pues muchas veces nuestro carácter también es usado por Dios para su propósito.

Oremos, Señor que aquello de nuestro carácter que aun no ha sido rendido a ti, lo rendimos ante ti, pedimos perdón por toda ofensa o daño que hayamos podido causar por no ejercitar el dominio propio que ahora tenemos en ti, ayúdanos a ejercitarnos en la verdad, el amor, la paciente y la perseverancia para tratar con nuestro carácter no regenerado, amen.


viernes, 18 de mayo de 2018

PREDICA MATRIMONIOS - OREN LOS UNOS POR LOS OTROS


OREN LOS UNOS POR LOS OTROS

Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.

INTRODUCCION

La oración es una disciplina que debemos forjar con mucha perseverancia, pues son muchas las falts que tenemos para con la oración. Con mucha frecuencia abandonamos esta disciplina debido a las ocupaciones y situaciones que vivimos día a día. Por eso es muy importante el que siempre estemos llamando a la oración y esto no podía ser diferente para la pareja.

Son muchas las ocasiones en las que decimos cuan importante es orar por el cónyuge, sin embargo nos encontramos muchas veces orando por nuestras necesidades, el ministerio, el trabajo y los problemas, y muy poco por nuestro cónyuge, como si ya hubiera sido suficiente con casarnos con el o ella.

Los problemas en pareja son muchos y variados, de allí que sea muy necesario que busquemos a Dios en oración para soltar las cargas, perdonar las ofensas y para pedir por nuestro cónyuge, sus problemas y necesidades. Si pretendemos que con estar casados y tratar de vivir correctamente es suficiente puede que te veas avocado a tener muchos problemas con tu cónyuge.

DESARROLLO


Como la vida en pareja no es fácil, y esta llena de desafíos, la oración tiene que estar presente. El versículo que da comienzo a esta predica para matrimonios, nos habla de orar los unos por los otros, algo que no solo era practicado dentro de la iglesia, sino también dentro del hogar, el esposo necesita de la oración de su esposa, y la esposa igual, no podemos pretender querer vivir en paz en el hogar sin oración, el enemigo anda como león rugiente buscando a quien devorar sus hogares predilectos son aquellos donde no hay oración, o donde esta se descuida.

un hogar que no ora es frágil y pronto vera las consecuencias de no permanecer en la oración, la oración es eficaz para todo, para que Dios transforme el corazon de un hijo rebelde, para que Dios transforme un hombre pecador en uno santo, o a una mujer pecadora en una santa, así como para reflexionar y soltar las cargas de los problemas diarios que surgen en el hogar y la pareja.

Nuestro cónyuge necesita de nuestra oración, necesita que oremos por el o ella, así como Pablo pidió con frecuencia que oraran por el para cumplir con su ministerio, necesitamos hombres y mujeres que oren por sus cónyuges para que cumplan con sus roles y eviten inconvenientes, para que oren por el temperamento de sus cónyuges para que la vía en la pareja sea mas llevadera, y para que el gozo de Dios permanezca.

La oración no es brujería, no podemos orar pidiendo que Dios haga algo en nuestra pareja que nosotros mismos no estamos dispuestos a cambiar, no podemos pedir que sean como nosotros queremos, o que nos den lo queremos, mas bien podemos pedir que se cumpla la voluntad divina sobre sus vidas, y que ellos puedan ser como Dios quiere que sean, seguramente así, tendremos aun mas de lo que pedimos. La oración tampoco es manipulación, por eso no debemos permitiré que la oración se convierta en una quejadera o una forma de manipular al cónyuge.

Nuestros hogares necesitan sanidad del odio, del rencor, de la falta de perdón, de la envidia, de la inmadurez, de la codicia, de la lujuria, del pecado, de la mentira y muchas mas cosas con las que debemos lidiar, y la oración es la cura para todas ellas.


 CONCLUSIÓN

Si verdaderamente anhelamos un hogar digno de la gloria de Dios, no podemos descuidar la oración. Es ella la que impregna el hogar de paz, gozo, bendición y amor. sin ella estamos a la deriva en un mar de incongruencias, liviandad y problemas. 

Veo a muchas parejas quejándose por sus cónyuges, pero me pregunto, cuanto oraran por ellos, aun yo mismo he fallado a esta ordenanza y he visto los pobres resultados en mi propia relación de pareja, por ellos les insto a continuar orando aun cuando parezca que no hay resultados, aun cuando queremos botar la toalla, les animo a perseverar, pues tarde o temprano veremos el resultado de la oración eficaz, y viviremos en una relación matrimonial armoniosa.

Siempre buscamos un culpable de lo malo, y casi siempre el primer culpable de nuestras desgracias, aunque no sea cierto, pasa a ser nuestro cónyuge, en vez de buscar culpables, busquemos al Señor y que sea él quien ns ayude a determinar la culpabilidad, seguramente encontraremos que también nosotros poseemos gran parte de la culpa y procuraremos orar por nuestro cónyuge para que las cosas mejoren.

Oremos, Señor perdona nuestra omisión para orar por nuestro cónyuge, sabemos que lo necesita y aun así le abandonamos, aunque decimos amarle, perdona nuestra impaciencia y nuestra inconstancia, queremos servir al propósito de nuestro hogar y sabemos que la oración tiene mucho que ver en ello, por eso ayúdanos a orar conforme a tu voluntad para que nuestra pareja sea bendecida y juntos podamos glorificar tu nombre, amen. 

Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe

viernes, 13 de abril de 2018

MATRIMONIOS - AMAS A TU CÓNYUGE?



¿AMAS A TU CÓNYUGE?

Juan 15:13 Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos.

INTRODUCCIÓN

Esta parece una pegunta sencilla, a la cual todos sin lugar a dudas responderíamos que sí, amamos a nuestro cónyuge. Pero si miramos con más profundidad deberíamos respondernos entonces, que tan dispuestos estamos a dar la vida por nuestra pareja.

Ahora si nos ponemos en el contexto correcto, todos amamos a nuestras parejas cuando las cosas van bien, cuando todo fluye, cuando el enamoramiento y los sentimientos bellos confluyen, pero que pasa cuando encontramos contrariedades, cuando el conflicto surge, cuando tenemos problemas, cuando la economía no está bien, ¿Qué pasa allí?, ¿seguiremos entonces con la misma convicción de dar la vida por aquella persona a quien decimos amar?
Pues lo que ha demostrado la evidencia y los hechos es que muchos se separan, mas cuando los conflictos salen a la luz.

DESARROLLO

Debemos comprender el matrimonio y la relación conyugal en el grado de servicio máximo, por eso Jesús nos recuerda: Efesios 5:25 “Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella”. El grado de entrega por nuestros matrimonios debe entenderse como algo vital para nuestra sociedad y espiritualidad, a tal punto que se nos pide entregar la vida.

La biblia solo nos pide entregar la vida por 3 cosas principales, los amigos, por la causa de Cristo y por nuestras esposas, solo estas tres cosas tienen desde la perspectiva de Dios la necesidad de que entreguemos todo por ellas.

Descuidar nuestro matrimonio no es una posibilidad, el divorcio tampoco es una posibilidad, solo podemos procurar mejorar y hacer cada día mas llevadera nuestra vida en el hogar, fortaleciendo nuestro matrimonio en los pilares de la fe.

Si entendemos como debemos amar a nuestro cónyuge es probable que comprendamos porque el apóstol nos pedía que tuviéramos al matrimonio en alta estima (Heb 13:4). Cuando algo se vuelve importante entonces podemos obrar conforme a su importancia, de modo, que amar no será un inconveniente, dar la vida por nuestro cónyuge tampoco lo será y servir a nuestra pareja menos.

CONCLUSION

Ya hablamos de que el amor se demuestra con acciones, que estas haciendo cada día para demostrarle a tu conyugue cuanto le amas.

Esta pregunta debe ser comprendida desde la perspectiva bíblica y no la del mundo, en donde el amor se acaba y el divorcio es la solución. ¿Amas a tu cónyuge al punto de dar la vida por él o ella? Por que si no es así, tienes que revisar entonces porque amas a tu cónyuge, si es solo por su belleza física, por un gusto, por placer, o por conveniencia, entonces allí no hay verdadero amor.

El amor es sacrificio, entrega, compasión, misericordia, compañía, esperanza, y verdad, cualquier otro concepto de amor que no sea conforme a la palabra de Dios es un concepto erróneo que necesita ser renovado por medio de la biblia para bendición del hogar.

Que esta pregunta sirva para autoevaluarnos con respecto al amor conyugal y la necesidad de renovarlo por medio de la oración, el respeto, las muestras de cariño y palabras de bendición.

Oremos, Señor ayúdanos a amar a nuestro cónyuge como tu le amas, que podamos mostrarle tu amor, tu gracia y misericordia, la misma que necesitamos en nuestras vidas matrimoniales para hacer frente a la adversidad, amen.


Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe


viernes, 30 de marzo de 2018

MATRIMONIOS - EL ACUERDO



EL ACUERDO

1Co 7:5 No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y sólo por un tiempo, para dedicarse a la oración.  No tarden en volver a unirse nuevamente; de lo contrario, pueden caer en tentación de Satanás, por falta de dominio propio.

INTRODUCCION

El matrimonio se vive mejor cuando todo se pone de común acuerdo. Si oramos, si ayunamos, si buscamos a Dios, si vamos a la iglesia, con la economía, en la sexualidad, todo debe disfrutarse en el acuerdo.
Muchos cónyuges sufren porque no son tenidos en cuenta por sus parejas para las decisiones importantes de sus vidas, como compras, viajes o aun para su propio disfrute. De allí, que este sea un tema recurrente en las consejerías de pareja.
No tomar en cuenta a nuestro cónyuge en las decisiones del hogar, puede hacer que el otro se sienta excluido, poco importante, y hasta usado.

DESARROLLO

La escritura nos recuerda que aun si no vamos a tener relaciones sexuales, que todo se haga de común acuerdo con la pareja, de modo que no se vaya a perjudicar al cónyuge si este no está en sintonía.
Así mismo, en casi todo lo que implica el matrimonio como las relaciones, las amistades, la oración, el ayuno, los negocios, las necesidades, siempre es mejor que se tomen decisiones de común acuerdo, cosa que no se ponga en tela de juicio la importancia del otro.
Muchas parejas sufren porque sus cónyuges no les toman en cuenta cuando compran algo, para sus decisiones espirituales, aun en su servicio a Dios y terminan por generar conflictos mayores que podían haberse subsanado si de común acuerdo hubieran llegado a algunos puntos en común.
Necesitamos hacer que la pareja entienda que ahora son un solo cuerpo y que como tal deben estar en un mismo sentir y pensar, aun hasta para la oración, de modo que esta no sea estorbada (1 Pedro 3:7).
Vivir en común acuerdo no es fácil, porque necesita muy buena comunicación, entendimiento, paciencia y amor, sin estos elementos jamás habrá acuerdos honestos, sinceros y verdaderos que nos ayuden en la convivencia.
Si un cónyuge se siente frustrado porque no es tomado en cuenta, tarde o temprano esa frustración se hará evidente en su conducta y terminara por generar mas conflictos. Por eso, recomendamos a los matrimonios cristianos que tomen toda decisión en común acuerdo, de modo que sea de bendición y que luego no se culpe al cónyuge por haber hecho algo sin ponerlo a consideración. Cuantos problemas se arreglarían o se evitarían si todo se pusiera en consideración con la pareja, pues muchas veces esta puede ser usada por Dios para guiarnos a tomar las decisiones.
Muchas de las decisiones que he tomado en mi vida, las he tomado en común acuerdo con mi esposa, cuando no lo he hecho así, casi siempre cometo alguna equivocación que termino por vivir sus consecuencias. He aprendido la lección y procuro siempre en común acuerdo resolver toda diferencia, colocando los pros y contras, para que al final sabiamente podamos decidir.

CONCLUSION

Hay momentos en los que tendremos que tomar decisiones sin nuestros cónyuges, eso puede pasar, pero siempre será mejor que lo que se haga en el matrimonio sea consultado, un viaje, un cambio de trabajo, un negocio, un ministerio, todo creo yo dentro del matrimonio debe estar de común acuerdo entre los cónyuges para que nada les estorbe y sea de gran bendición a sus vidas.
Procuremos entonces tomar mas en cuenta a nuestras parejas, su sabio consejo, la prudencia y el amor nos guiaran siempre en bendición. Y si por el contrario las cosas no salen bien también podremos asumir la responsabilidad conjunta por los errores sin culpar al otro.
Oremos, Señor ayúdanos a poner todo de común acuerdo en el hogar, nuestras vidas, nuestro servicio a ti, las necesidades de nuestro hogar, nuestros sueños, que todo lo que hagamos procure siempre darte gloria y que sirva de bendición a nuestros matrimonios, amen.


viernes, 16 de marzo de 2018

MATRIMONIOS - DISFRUTANDO DEL PLACER



DISFRUTANDO DEL PLACER

1Co 7:9 Pero si no pueden dominarse, que se casen, porque es preferible casarse que quemarse de pasión.

INTRODUCCION

Todo ser humano tiene una naturaleza sexual con la que tiene que lidiar, a algunos se les ha concedido el don de continencia lo cual los aparta del pecado de la fornicación, pero otros en cambio no lo tenemos. Todos nacimos en un mundo caído en donde el placer estaba a la orden del día por medio de la pornografía y la fornicación, y como no conocíamos a nuestro Salvador pues nos envolvimos en este mundo de perversión. Ahora que estamos en Cristo somos nuevas criaturas, renovados en nuestro ser, por lo que procuramos abandonar todo engaño y mentira, y reconocemos en el matrimonio una forma en donde puede confluir nuestra sexualidad de forma sana y placentera, sin ningún tipo de perversión de la misma.
El matrimonio tiene muchas cosas bellas y una de ellas es la sexualidad. Quien se casa puede unirse a su esposa por medio del sexo y disfrutar del placer que este produce a nuestro ser. Lo cual conlleva el que se conviertan en una sola carne.

DESARROLLO
La escritura nos recomienda disfrutar del sexo por medio del matrimonio, no antes y tampoco fuera de él. De allí, que consideremos a diferencia de otros movimientos cristianos o religiosos que el placer del sexo es algo bueno para nuestra vida en pareja. Primero porque nos aparta del pecado de la fornicación, el adulterio y el deseo sexual indebido para poder disfrutar de nuestra relación en la intimidad, además de una vida espiritual rica.
La sexualidad es algo maravilloso, siempre y cuando se descubra desde la inocencia. Pues la pornografía le hizo a la sexualidad, lo que la corrupción a la política, casi la destruye. Los que crecimos en el mundo y ahora nos allegamos a Cristo, encontramos que nuestra sexualidad fue contaminada por todo aquello que permitimos y vivimos en nuestro pasado, por lo que tenemos que lidiar con ello para poder experimentar una sexualidad libre de prejuicios y libre de la perversión del mundo.
El sexo es precioso pues se consuma en el amor conyugal, y sirve para afirmar la relación de pareja, pero cuando este solo procura el placer individual, puede ser pervertido en su fin. Claro que se dio para procrear, pero también para que podamos disfrutarlo, pero hay muchas parejas que no disfrutan de su sexualidad, porque o el uno o el otro no fueron tomados en cuenta, solo se hizo lo que el uno quería, o lo que demando, pero jamás se tuvo en cuenta la sutileza y la inocencia del amor.
Vivir una sexualidad plena, proviene de la plenitud que sentimos, pues mientras más plenitud en Dios, en la sexualidad habrá mas disfrute. Si no hay plenitud de gozo en Dios, trataremos de malversar la sexualidad para que nos de el placer que nos falta, lo cual puede terminar mal.
Todo lo que permitimos en la sexualidad, puede ser para bien o para mal. Si pervertimos la sexualidad por medio de lo que el mundo nos da, la convertiremos en un medio diferente a Dios para que nos sea placentera, pero esto jamás producirá plenitud. Pero si en cambio la disfrutamos de la forma correcta, dejando todo vicio del mundo, toda inmoralidad sexual, la sexualidad tomara su curso y ayudara el propósito de la comunión matrimonial.

CONCLUSION

Disfrutemos de las mieles del amor con las que Dios nos bendice en la unidad sexual conyugal. Disfrutemos del placer en el orden correcto de Dios, en la inocencia del espíritu y veremos los resultados de una relación bendecida en donde ambos cónyuges disfrutan por igual, en donde se piensa en el otro para el disfrute y no solo en sí mismo.
El matrimonio no solo brinda estabilidad económica, y emocional, sino sexual. Es allí donde el hombre y la mujer redescubren su inocencia perdida en el pecado, pero que ahora renace por medio del amor en Cristo que se prodigan los cónyuges.
Gracias a Dios que pensando en nosotros y luego de la caída proveyó una forma de desahogo emocional, que nos brinda placer y disfrute en unión con la pareja.
Oremos, Señor permítenos disfrutar de nuestra sexualidad, ayúdanos a abandonar toda practica sexual que pervierta tu diseño y ayúdanos a vivir en la inocencia del amor en donde podamos encontrarnos con nuestra pareja para redescubrir el amor, amen.