jueves, 16 de febrero de 2017

ESTUDIO BÍBLICO 1 JUAN 2

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ESTUDIO BÍBLICO
Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe

1Jn 2:1  Mis queridos hijos,  les escribo estas cosas para que no pequen.  Pero si alguno peca,  tenemos ante el Padre a un intercesor,  a Jesucristo,  el Justo.
Como predicadores de la verdad se debe exhortar al pueblo de Dios para que abandone el pecado y lo aleje de sus vidas. Pero en el caso de que el pecado encuentre cabida en nuestro ser por descuido o ignorancia, recordemos que tenemos en Cristo un intercesor, un abogado que juzga con justicia ante el Padre. No permitas que la culpa por tus pecados te impida disfrutar de los frutos de una vida rica en la gracia del Señor. Muchos hemos caído bajo el influjo del pecado, algunos en la mentira, otros en la pornografía, otro en el engaño, la codicia, la vanidad, la falta de acción y muchas cosas más, es tan fácil caer. Como no somos inmunes al pecado, debemos tener presente que hemos de vivir un arrepentimiento continuo en nuestras vidas y mantenernos alertas, fortalecidos en el Señor para no caer, muriendo a esa naturaleza carnal para que ella no continúe manifestándose a través nuestro.
1Jn 2:2  Él es el sacrificio por el perdón de* nuestros pecados,  y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo.
Su sacrificio en la cruz sirve de puerta para que podamos encontrar el perdón de nuestros pecados, su sacrificio abarca todos los pecados de la humanidad, pero solo para aquellos que le buscan como puerta a ese bello regalo.
1Jn 2:3  ¿Cómo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios?  Si obedecemos sus mandamientos.
Juan plantea la posibilidad de que podamos conocer a Dios, ¿Cómo? A través del obedecer sus mandamientos. Resulta que cuando ponemos en práctica la verdad ella se va haciendo parte de nosotros y nosotros de ella, participamos de un estado de unidad cuando colocamos en práctica todo aquello que hemos escuchado y recibido de parte de Dios.
1Jn 2:4  El que afirma:  "Lo conozco",  pero no obedece sus mandamientos,  es un mentiroso y no tiene la verdad.
La verdad habita en aquellos que obedecen sus mandamientos, su guía y ordenanzas. Quien no los obedece naturalmente es un mentiroso, pues el Espíritu Santo nos compele a obedecerlos, si fallamos esto es notado inmediatamente y resarcido, pero no es un problema obedecer y someter nuestra naturaleza carnal al hacerlo.
1Jn 2:5  En cambio,  el amor de Dios se manifiesta plenamente* en la vida del que obedece su palabra.  De este modo sabemos que estamos unidos a él:
Que hermosa revelación es esta, el amor de Dios se manifiesta o se hace notorio en aquellos que ponen en práctica su palabra o mensaje. Recordemos que su palabra no es solo la que tenemos escrita, sino también aquella que recibimos por medio de sus siervos sinceros.
1Jn 2:6  el que afirma que permanece en él,  debe vivir como él vivió.
Permanecer en él es un acto de nuestra voluntad, es cierto que somos elegidos, que se nos ha concedido esa gracia especial de poderle encontrar, pero también debemos poner de nuestra parte para vivir como el vivió. Permanecer en el, es voluntario y requiere que dispongamos con diligencia nuestro ser para vivir en medio de la oración, la comunión con el Padre y los hermanos en la fe.
1Jn 2:7  Queridos hermanos,  lo que les escribo no es un mandamiento nuevo,  sino uno antiguo que han tenido desde el principio.  Este mandamiento antiguo es el mensaje que ya oyeron.
El mensaje de la verdad ha permanecido a través del tiempo, no ha cambiado, la llegada de Jesucristo no cambio su esencia, solo la hizo más evidente. Su mensaje de salvación sigue vigente, ha sido y será por siempre para todo el que oye atentamente.
1Jn 2:8  Por otra parte,  lo que les escribo es un mandamiento nuevo,  cuya verdad se manifiesta tanto en la vida de Cristo como en la de ustedes,  porque la oscuridad se va desvaneciendo y ya brilla la luz verdadera.
1Jn 2:9  El que afirma que está en la luz,  pero odia a su hermano,  todavía está en la oscuridad.
1Jn 2:10  El que ama a su hermano permanece en la luz,  y no hay nada en su vida* que lo haga tropezar.
1Jn 2:11  Pero el que odia a su hermano está en la oscuridad y en ella vive,  y no sabe a dónde va porque la oscuridad no lo deja ver.
Los mandamientos del Señor son eternos, pero Juan también tiene un mensaje fresco que se manifiesta en todo aquel que sigue la verdad mientras la oscuridad que habitaba en nosotros se va desvaneciendo. Nadie que odie a alguien y más a su hermano puede afirmar que habita en la luz de Dios, porque si habitara en la luz de Dios reconocería que no tiene por qué odiar a nadie, el odio nace del dolor y el orgullo que son contrarios a la sanidad y la humildad que sostienen al creyente. Solo el amor demuestra cuanta luz de Dios hay en nosotros y es difícil que alguien que se soporta en el amor de Dios pueda tropezar con odios, rencores o heridas. Mientras que aquel que se sostiene en la falta de perdón y el orgullo no puede ver, la oscuridad que ahora crece en su interior no le permite ver que necesita perdonar y dejar el odio a un lado para seguir adelante.
1Jn 2:12  Les escribo a ustedes,  queridos hijos,  porque sus pecados han sido perdonados por el nombre de Cristo.
Juan se expresa como un padre a sus hijos, con amor entrañable, con cariño y aprecio, reconociendo la obra redentora de Cristo en nosotros como familia de Dios.
1Jn 2:13  Les escribo a ustedes,  padres,  porque han conocido al que es desde el principio.  Les escribo a ustedes,  jóvenes,  porque han vencido al maligno.  Les he escrito a ustedes,  queridos hijos,  porque han conocido al Padre.
1Jn 2:14  Les he escrito a ustedes,  padres,  porque han conocido al que es desde el principio.  Les he escrito a ustedes,  jóvenes,  porque son fuertes,  y la palabra de Dios permanece en ustedes,  y han vencido al maligno.
¡Que frases! con tanto significado. Juan se dirige a los padres que han engendrado hijos espirituales en Dios, a los jóvenes espirituales que han vencido al maligno al obrar conforme a la voluntad divina, y a los hijos que ahora conocen al Padre. Además de identificarnos como una familia, también nos brinda un entendimiento del desarrollo del creyente al mostrarles como Padre, jóvenes e hijos. Tres etapas que demuestran el desarrollo conforme lo que Juan escribe, Los padres son aquellos que han podido saber entender al que es, ellos comprenden en una mayor medida a Dios y de una manera más personal, los jóvenes son reconocidos como aquellos que han vencido al maligno, un creyente solo vence al maligno al entregarse devotamente a su voluntad obedeciéndole y permaneciendo en su palabra, y los hijos son aquellos que apenas acaban de descubrirle, tienen una noción de él, pero necesitan crecer y desarrollarse.
1Jn 2:15  No amen al mundo ni nada de lo que hay en él.  Si alguien ama al mundo,  no tiene el amor del Padre.
No importa el nivel de madurez que tengas, recuerda que no debes involucrarte en amar nada de lo que hay en el mundo, pero algunos parecen no entender y aún siguen persiguiendo el éxito y el reconocimiento del mundo. Si alguien ama dedicara su tiempo, dinero y acciones en pos de buscar las cosas del mundo y en este no habita el amor del Padre, pues su amor nos insta a buscarle a él, a amar lo que el ama y a aborrecer lo que el aborrece.
1Jn 2:16  Porque nada de lo que hay en el mundo --los malos deseos del cuerpo,  la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida-- proviene del Padre sino del mundo.
Juan describe también lo que hay en el mundo, lo que puede enamorarnos o deslumbrarnos con su falsedad y engaño. Los malos deseos de la carne, tenemos una naturaleza carnal que no podemos negar, está en nosotros y nos compunge a sentirnos atraídos por aquello que no tiene luz, o sea lo malo. La codicia de los ojos, nuestros ojos tienden a sentirse atraídos por la sensualidad, la belleza y aquello que no poseemos. La arrogancia de la vida, la vida natural es arrogante en si misma pues solo busca la autosatisfacción personal por encima de todo. Estos tres aspectos encierran lo que hay en el mundo, vanidad de vanidades, sentimientos que no pueden ser saciados, que dominan la mente y controlan nuestras acciones si se lo permitimos.
1Jn 2:17  El mundo se acaba con sus malos deseos,  pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Todo lo que hay en el mundo es perecedero, pero no es posible vencer si no obramos conforme a la voluntad divina, pues solo el que en ella permanece es eterno.
1Jn 2:18  Queridos hijos,  ésta es la hora final,  y así como ustedes oyeron que el anticristo vendría,  muchos son los anticristos que han surgido ya.  Por eso nos damos cuenta de que ésta es la hora final.
Todo el pueblo cristiano debe tener un sentido de extrema urgencia conforme a la hora final, que aunque no llegue ahora, tarde o temprano lo hará saber la hora no nos corresponde, pero si nos corresponde estar atentos y conscientes de nuestro ser y nuestras acciones. Anticristos ya han surgido en el mundo muchos, todo aquel que se opone a la voluntad de Dios lo es, el que ellos surjan es solo un llamado a nuestras conciencias para estar alertas.
1Jn 2:19  Aunque salieron de entre nosotros,  en realidad no eran de los nuestros;  si lo hubieran sido,  se habrían quedado con nosotros.  Su salida sirvió para comprobar que ninguno de ellos era de los nuestros.
Muchos de estos Anticristos salieron de aquellos que decían ser parte del pueblo de Dios, pero en realidad nunca lo fueron. Todo aquel que pertenece a Cristo ama a su familia y permanece con ella. Su salida solo comprobó que nunca pertenecieron a Dios.
1Jn 2:20  Todos ustedes,  en cambio,  han recibido unción del Santo,  de manera que conocen la verdad.*
Aquel que ha experimentado el obrar de la verdad en su corazón ha recibido junto con ella la unción de Cristo, un ungimiento que le separa de la maldad, de la mentira y el engaño para que pueda conocer por sobre todo ello la verdad.
1Jn 2:21  No les escribo porque ignoren la verdad,  sino porque la conocen y porque ninguna mentira procede de la verdad.
Si has nacido de nuevo la verdad se ira revelando a tu corazón en la medida en que te entregas a Dios, junto con ello podrás discernir aquello que es falso y que no te edifica.
1Jn 2:22  ¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo?  Es el anticristo,  el que niega al Padre y al Hijo.
Ten cuidado de todo creyente o no creyente que niega la verdad de Jesucristo. Jesús es el Cristo, que es la palabra Griega para nombrar al ungido de Dios, su obra redentora y las profecías que confirman su llegada y sacrificio nos permiten entender el propósito de Dios a través suyo, pero quien lo niega se convierte en un anticristo, alguien que niega la verdad y al negar al hijo, niega junto con él al Padre que lo envió.
1Jn 2:23  Todo el que niega al Hijo no tiene al Padre;  el que reconoce al Hijo tiene también al Padre.
Si negamos al Hijo de seguro no tenemos al Padre, porque su esencia se revela en el Hijo, y quien reconoce al Padre tarde o temprano ha de reconocer al Hijo pues el que tiene al Padre tiene al Hijo y el que tiene al Hijo tiene al Padre, pues solo son dos estados de la unidad.
1Jn 2:24  Permanezca en ustedes lo que han oído desde el principio,  y así ustedes* permanecerán también en el Hijo y en el Padre.
Es notable que el mensaje que ha sido predicado desde el comienzo debe permanecer constante en la mente y el corazón del creyente, pues en la medida en que su mensaje cala en nosotros entonces podemos permanecer en unidad con el Padre y el Hijo.
1Jn 2:25  Ésta es la promesa que él nos dio:  la vida eterna.
No existe mayor, ni mejor promesa que esta, quien puede sino Dios darnos vida eterna, el mundo la busca, la desea, pero ella solo es posible a través del Hijo y el Padre. La vida eterna no es para vivirla en esta tierra que conocemos hoy en día, ni para disfrutar de un tiempo ilimitado, es un regalo que puede ser disfrutado desde el mismo momento en que nacemos de nuevo, cuando entramos en su presencia, en esa unidad es que podemos encontrarnos con lo eterno y vivirlo experimentando cada día de su amor y gracia.
1Jn 2:26  Estas cosas les escribo acerca de los que procuran engañarlos.
Como creyentes debemos ser muy cuidadosos pues el engaño está a la vuelta de la esquina esperando por los incautos, por los ignorantes y por aquellos que descuidan su caminar con Dios.
1Jn 2:27  En cuanto a ustedes,  la unción que de él recibieron permanece en ustedes,  y no necesitan que nadie les enseñe.  Esa unción es auténtica --no es falsa-- y les enseña todas las cosas.  Permanezcan en él,  tal y como él les enseñó.
Mientras permanezcamos en su presencia, esa unción que fue puesta sobre Cristo capaz de revelarle y enseñarle todo, también está disponible para el creyente, y aunque no siempre es necesario que se nos enseñen las cosas, si debemos tener como guía las escrituras para no caer bajo el engaño que pulula. Si la presencia de Dios es auténtica y no una falsedad podemos confiar en que se nos enseñaran todas las cosas, pero siempre existe un punto que debe ser satisfecho y es el permanecer en él, si esto no se cumple entonces no debemos confiar en aquello que se nos ha enseñado.
1Jn 2:28  Y ahora,  queridos hijos,  permanezcamos* en él para que,  cuando se manifieste,  podamos presentarnos ante él confiadamente,  seguros de no ser avergonzados en su venida.
El verbo permanecer debe ser comprendido, permanecer también puede traducirse como quedarse, persistir, vivir, o morar, de modo que cuando pensemos en permanecer todo esto también debe ser reconocido. Permanecer es un estado en el cual nos entregamos devotamente a él, y su voluntad sin reparos, sin prejuicios, sin juzgamientos de ningún tipo vacíos de sí mismos para llenarnos en él. Solo de esta manera podremos estar confiados cuando tengamos que presentarnos seguros de no ser avergonzados ante su presencia.
1Jn 2:29  Si reconocen que Jesucristo es justo,  reconozcan también que todo el que practica la justicia ha nacido de él.
Si la justicia proviene de Dios, es por él y para él, entonces todo aquel que va en pos de la justicia ha nacido de nuevo en él y para él.


14 comentarios:

  1. gracias por ampliar nuestro sentido de comprension en la lectura

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  2. Gracias, excelente su manera de explicar la palabra.

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  3. Gracias por compartir el Señor Jesús le siga bendiciendo

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  4. Respuestas
    1. Gracias que bendicion q Dios lo siga ungiendo grandemente para q siga explicando la palabra

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  5. Muchas gracias por la información.

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Gracias por compartir con nosotros. Bendiciones