domingo, 16 de marzo de 2014

PREDICA DOMINICAL - DE DONDE NACE NUESTRA ORACION


PREDICA DOMINICAL
Por: Camilo A. Sastoque M.
Ministerio Unidad de la Fe

DE DONDE NACE NUESTRA ORACION

PASAJE:

 

Santiago 1:6  Pero que pida con fe,  sin dudar,  porque quien duda es como las olas del mar,  agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento.

 
INTRODUCCION

Como todo en nuestro ser, cada pensamiento, cada argumento, cada emoción, tiene un origen, algunos de ellos, provienen de lo que hemos aprendido, de lo que se nos ha enseñado, y otras por el ejemplo que hemos recibido, pero todo siempre, cuenta con un origen.

De igual manera, toda oración también tiene una fuente, un origen, que es en realidad, lo que hay en nuestro interior; durante años he visto hombres y mujeres que sufren al no encontrar respuestas a su oración, y eso dio vueltas en mi mente durante  este tiempo, hasta que empecé a comprender, que nuestra oración surge de lo que hay en nuestro interior, también tiene un origen, una fuente.

Esa fuente es la que determina que esta oración que realizamos, llegue a Dios y sea respondida, o que se quede tan solo en palabras; el origen, determina el punto al que esta oración llega y lo que puede hacer realmente.

DESARROLLO

El versículo de hoy nos lleva a pedir con fe, sin dar lugar a la duda, ¿Por qué?, porque el origen o la fuente de la oración determinara su resultado, cuando pedimos, lo que pedimos y como lo pedimos muestra en realidad la fuente de nuestra oración.

Y la oración solo tiene 2 orígenes posibles, uno es la confianza o la fe, y el otro es la desconfianza en donde encuentra cabida, el temor, la duda, la ignorancia, la angustia, el afán, el dolor, y la desesperanza; dependiendo de cuál de estas fuentes provenga nuestra oración, de ello, dependerá que la oración produzca fruto en nuestras vidas.

Si tu oración nace de la fe, y la confianza que existe en la relación que profesas para con Dios, tu oración, mostrara ser una oración confiada, que no tiene puestas tus esperanzas en el resultado, sino que esta puesta, primero en Dios; pedirás, porque Dios te ha dado la oportunidad de que lo hagas, pero pedirás confiado, porque, sabes que tienes un padre que te cuida, que quiere lo mejora para ti, que aunque no responda toda oración en tu tiempo, sabes que lo hará de la mejor manera (efesios 3:20), y por sobre todo dando gloria a Su nombre.

Pero la gran mayoría de personas, no llegan a la oración con esta actitud, llegan más bien, con una relación fraccionada, ocasional; en donde la confianza no ha surgido, entonces piden, con desconfianza; su oración surge del temor, del ego, de la angustia y el afán, del dolor, de la tristeza; piden, no porque quieran alinearse con el propósito divino, sino, porque quieren que sea hecha su voluntad; porque buscan satisfacer sus deseos, o porque le tienen miedo a algo; muchos piden sanidad, temiendo las consecuencias de la enfermedad, otros piden bendición, temiendo las consecuencias de la pobreza, otros tan solo piden para satisfacer sus deseos carnales, en los cuales, no hay confianza; tienen una relación impersonal con Dios, no le conocen, porque si le conocieran, entonces la fe surgiría, la confianza seria la fuente de sus oraciones y la verdad se haría evidente a sus vidas.

CONCLUSION

¿De dónde proviene tu oración?, de la confianza que tienes en Dios, o de la desconfianza que surge al tener que pedirle a alguien que no conoces; dependiendo de la fuente, estará tu reposo en la oración, allí también estará tu gozo y tu justicia, porque ya no depende de tus esfuerzos, de tus palabras, depende de tu confianza en Dios y de confiar en que el hará.

Es tiempo de que despiertes, has permitido por ignorancia o por desconfianza, que tu oración provenga de una fuente que no producirá fruto en tu vida; es tiempo de que cambies la fuente de tu oración, y permitas que tu oración se fortalezca en el conocimiento y la revelación de Dios a través de las escrituras, solo ellas pueden llevarte a conocerlo, para poder tener una fuente viva, de la cual solo pueda provenir la confianza para esperar, para entender y dar fruto en la oración.

Oremos, Señor, permite que nuestra oración se fortalezca en la confianza que ha surgido de nuestra relación, permítenos conocerte, para poder confiar cada día mas, permítenos mantenernos en tu presencia, para poder orar desde la fuente correcta, una fe que aunque pequeña, sea capaz de mover montañas en tu nombre, gracias, amen.

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