lunes, 12 de agosto de 2013

TIEMPO DE REFLEXIÓN



Un maestro quería enseñarles una lección a sus alumnos. Les dio la oportunidad de escoger entre tres exámenes, uno de 50 pre­guntas, otro de 40 y un último de 30. A los que escogieron el de 30 les puso una "C" sin importar que hubieran contestado todas bien. A los que escogieron el de 40, les puso una "B" aún cuando más de la mitad estuvieran incorrectas. Y alas que escogieron el de 50, les puso una "A" no obstante que se hubieran equivocado en casi todas. Los estudiantes no entendían. El maestro respondió: "Queridos alumnos, no estaba examinando sus conocimientos, pero su determinación de apuntarle a lo alto".
Le apunto a lo alto, sabiendo que así estaré más cerca de mis sueños, que si me conformo con pequeños objetivos. Le apunto a lo alto, sabiendo que Dios me ha capacitado para florecer donde estoy ahora, si busco dar mi mayor esfuerzo. Le apunto a lo alto, con fe en que Dios terminará la obra que comenzó en mí, si prosi­go adelante con determinación y no me doy por vencido.
“Dios, según su bondadosa determinación, es quien hace nacer en ustedes los buenos deseos y quien los ayuda a llevarlos a cabo" (Flp 2,13).

Apuntarle a lo alto es querer lo mejor de Dios para mi vida, reconocerlo no es fácil, porque hemos aprendido a priorizar cosas sin importancia real en nuestras vidas, a veces valoramos más las metas, el trabajo, o los deberes que el fortalecimiento de nuestro ser con la Biblia, valoramos más los éxitos laborales, materiales, que los avances en nuestra propia santidad con Dios, es cierto que Dios hace nacer buenos deseos en nuestro corazón, pero también nuestro corazón hace surgir por nuestra vieja naturaleza deseos egoístas de éxito personal que terminan destruyendo, vidas, matrimonios, y amistades, que tus metas siempre vayan de la mano de Dios, que su guía sea indispensable en el orden en que estableces lo que seas alcanzar, para que evites a toda costa tu ruina espiritual a costa de tu éxito en el mundo. Si cuentas con la ayuda de Dios, podrás lograr cosas extraordinarias para su gloria y honra, si el dar gloria y honor a Dios no está dentro de tus planes de éxito, entonces tus planes no provienen del corazón de Dios y aunque tengas éxito, lo que lograras será apartarte del propósito divino para tu vida, por eso siempre que apuntes a lo alto, que tu tope este marcado por la obediencia a los preceptos de Dios y a su guía. Para muchos es más fácil apuntar a lo fácil, lo simple, lo que no genera ninguna complicación pues el esfuerzo que se requiere es mínimo, pero esta misma forma de actuar no previene para lograr los desafíos que Dios pone en nuestras vidas, nos evita el poder crecer en medio de la prueba y nos convierte en títeres de fácil manipulación, que tu vida no sea igual, buscando una salida fácil a las dificultades de tu matrimonio como la separación, o un trabajo esclavizante solo porque ganas más dinero cuando puedes descuidar a tu familia, Dios siempre dispone en tu vida de la opción correcta a seguir, sigue tu corazón y no tus impulsos emocionales, para que no te equivoques o culpes a Dios por cosas en las cuales nunca le tuviste en cuenta antes.

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