miércoles, 2 de enero de 2013

ESTUDIO BIBLICO ROMANOS 5



ESTUDIO BIBLICO
Por: CAMILO SASTOQUE


Rom 5:1  En consecuencia,  ya que hemos sido justificados mediante la fe,  tenemos* paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. La confianza en Dios va más allá de una mera expectativa, representa una relación de unidad para con Dios en el espíritu que permite que la paz de Dios se exprese en nuestro ser completo y a través nuestro. De manera ideal, el total cumplimiento de la ley de Dios sería la base para quedar justificado o aceptado ante él (Rom_2:13). Pero ningún caso así ha tenido lugar en la experiencia meramente humana, y por ello nadie puede nunca quedar justificado sobre esta base (Rom_3:9-20 ; Gál_2:16 ; Gál_3:10-11; Gál_5:4), esto solo fue posible por medio de Cristo y el aceptar su fe en nuestras vidas.

Rom 5:2  También por medio de él,  y mediante la fe,  tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes.  Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. El sacrificio de Jesús permitió el derramamiento una gracia especial sobre aquellos que ponen su confianza y fe espiritual en Dios, la cual nos permite acercarnos y disfrutar del amor de Dios y que un día no lejano mientras somos transformados a su imagen y semejanza de nuevo podamos alcanzar y manifestar la gloria de Dios a la creación.

Rom 5:3  Y no sólo en esto,  sino también en nuestros sufrimientos,  porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; Cuan diferente es la predicación de Pablo sobre el sufrimiento a la que se vive hoy en día en nuestras congregaciones, Pablo se alegra en el sufrimiento que sufre en su cuerpo, y alma, porque mientras aprende a soportarlo, su espíritu se engrandece y establece su dominio, porque el sufrimiento más allá de ser algo tabú o difícil, que nadie quiere enfrentar, este purifica nuestro ser, nos conduce por el camino indicado hacia la presencia y manifestación de Cristo en nuestras vidas. No es en los momentos de sufrimiento donde el ser humano se quita la máscara de la apariencia y refleja en realidad lo que es? No es allí donde se aprecia su verdadera condición espiritual? Donde se refleja cuanto dominio tiene sobre nuestra vida el alma?, donde se cuestiona por lo que es verdaderamente importante? pues el sufrimiento no es más que una escuela que disciplina la mente, las emociones y la voluntad para seguir la guía del Espíritu con perseverancia sin importar las circunstancias.

Rom 5:4  la perseverancia,  entereza de carácter;  la entereza de carácter,  esperanza. Cuando la disciplina que viene por Espíritu de Dios a nuestras vidas produce sufrimiento en nuestra alma, hemos de sentirnos agradecidos por recibir una gracia especial para llevar a cabo esta tarea pues el sufrimiento produce perseverancia (resistencia o aguante alegre esperanzado, constancia, paciencia) para mantenerse firme ante las contrariedades, entereza de carácter (carácter probado confiable, experimentado) en medio de la prueba, y la esperanza (esperar con anhelo, por lo general con placer expectación o confianza) del cumplimiento de los tiempos para la segunda venida de Cristo.

Rom 5:5  Y esta esperanza no nos defrauda,  porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado. Esta esperanza o expectativa no nos defrauda porque su amor derramado a nuestras vidas por el Espíritu echa fuera el temor, la desconfianza, y la ansiedad.

Rom 5:6  A la verdad,  como éramos incapaces de salvarnos,* en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. Incapaces de salvarnos por nuestros propios medios, la muerte de Cristo en el tiempo indicado, trajo este gracia inmerecida para la humanidad, cuan bendecidos y enamorados debemos sentirnos para con aquel que con su sacrificio nos libró del destino que se cernía nuestras vidas. Es importante entender el funcionamiento de los tiempos para Dios, pues nada sucede de improvisto o improvisado sino que cada cosa tiene su cumplimiento en un tiempo establecido, con unas características particulares que harán de ese periodo de tiempo algo extraordinario.

Rom 5:7  Difícilmente habrá quien muera por un justo,  aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Es verdaderamente difícil encontrar hombres que no posean el Espíritu Santo y con El, el amor de Dios que puedan entregar sus vidas por un justo o por una buena persona, pues cada cual piensa en su propio beneficio. Aquellos que mueren por una causa política, de guerra, no lo hacen por el beneficio de su pueblo, lo hacen por el orgullo de ser mártires en su propia causa.

Rom 5:8  Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores,  Cristo murió por nosotros. Pero el amor de Dios se demuestra de manera diferente, pues no es igual al humano, ya que aun siendo injustos, pecadores, llenos de iniquidad y desobediencia, mostro su inmenso amor entregando a Cristo como el precio más alto pagado por la redención de una humanidad esclavizada.

Rom 5:9  Y ahora que hemos sido justificados por su sangre,  ¡con cuánta más razón,  por medio de él,  seremos salvados del castigo de Dios! El precio no fue en dinero, no fue en metales preciosos, no fue en recursos, no fue en tierras, el precio pagado fue la separación del Hijo que vivía o permanecía en unidad con el Padre, dejando su naturaleza divina para morir a si mismo, así entrar en un cuerpo humano, y experimentar la muerte humana y el derramamiento de toda su sangre como el justo pago y como demostración de su perenne amor para con la humanidad, salvándonos del castigo eterno separados de la presencia de Dios.

Rom 5:10  Porque si,  cuando éramos enemigos de Dios,  fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo,  ¡con cuánta más razón,  habiendo sido reconciliados,  seremos salvados por su vida! Siendo ya consumada aquella parte de la obra de nuestro Salvador que le costó su sangre, y que fue realizada en bien de personas que son incapaces de la más mínima simpatía para con el amor de Cristo y de sus labores en favor de ellas mismas, o sea, su “justificación” y su “reconciliación”, ¿con cuánta más razón terminará lo que resta por hacer en cuanto a nuestra salvación y la de aquellos que aún no han alcanzado esta maravillosa gracia.

Rom 5:11  Y no sólo esto,  sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo,  pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación. Y habiendo recibido esta gracia nos llena de gozo, nos gloriamos en el saber que por su causa y amor hemos recibido la restauración del favor divino sobre nuestras vidas y sobre las vidas a las que les compartimos el evangelio, para que su relación con el Padre sea restaurada y reconciliada.

Rom 5:12  Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo,  y por medio del pecado entró la muerte;  fue así como la muerte pasó a toda la humanidad,  porque todos pecaron.* Con referencia a todo el argumento precedente se nombra la obra del primer hombre a quien Dios dio el privilegio de transformar el destino de la humanidad, por él, el pecado hallo cabida y dio muerte a su espíritu que traía vida eterna sobre su ser, así que al morir este (el espíritu de hombre) su cuerpo por consiguiente sufre las consecuencias de una vida que depende ya no de su espíritu sino de su mente y emociones que lo desgastan hasta morir, y permitió que tanto la muerte física como la espiritual fuese trasmitida a toda la humanidad.

Rom 5:13  Antes de promulgarse la ley,  ya existía el pecado en el mundo.  Es cierto que el pecado no se toma en cuenta cuando no hay ley; Antes de que existiera la ley de Dios entregada al pueblo de Israel por Moisés, el pecado ya había socavado la voluntad del hombre con su poder maligno, Pablo nos recuerda que aunque no existía una ley explicita el hombre sabían que habían desobedecido a Dios, así que aunque no existía ley tenían consciencia de su desobediencia por una señal trasmitida de generación en generación.

Rom 5:14  sin embargo,  desde Adán hasta Moisés la muerte reinó,  incluso sobre los que no pecaron quebrantando un mandato,  como lo hizo Adán,  quien es figura de aquel que había de venir. La muerte reino como señal a la desobediencia del hombre para mostrar al hombre su desobediencia, y muestra a Adán como figura de Cristo, un hombre perfeccionado para cumplir el propósito.

Rom 5:15  Pero la transgresión de Adán no puede compararse con la gracia de Dios.  Pues si por la transgresión de un solo hombre murieron todos,  ¡cuánto más el don que vino por la gracia de un solo hombre,  Jesucristo,  abundó para todos! No existe comparación alguna entre la transgresión del hombre y la gracia de Dios pues la gracia es mayor y más redundante aun cuando el pecado del hombre lo aparta de ella. Y nos recuerda el inmenso valor del sacrificio de Jesús que abarca a toda la humanidad para salvación, de allí que la sobreabundante gracia derramada a todos se hace manifiesta cuando aceptamos nuestra realidad espiritual de pobreza, ceguera y esclavitud para recibir la libertad, riquezas y la visión espiritual en Cristo. Por uno vino transgresión y muerte y por uno también vino gracia, perdón y vida.

Rom 5:16  Tampoco se puede comparar la dádiva de Dios con las consecuencias del pecado de Adán.  El juicio que lleva a la condenación fue resultado de un solo pecado,  pero la dádiva que lleva a la justificación tiene que ver con* una multitud de transgresiones. También de ningún modo podemos comparar las consecuencias del pecado del hombre para con la dadiva de vida eterna en Cristo, pues aunque parece ilógico pensar que alguien culpable pueda recibir perdón y vida, la dadiva de Dios es inmensa sin lógica alguna. La condenación de la humanidad se dio por el primer hombre y un solo pecado, pero la dadiva es dada a toda la humanidad y por multitud de transgresiones, no es más amplia?, no tiene mayor valor?.

Rom 5:17  Pues si por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte,  con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre,  Jesucristo. La transgresión de un hombre permitió que la muerte que es un espíritu de las tinieblas, reinara sobre la humanidad ejerciendo un dominio sobre la misma con temor, de allí que la gracia y la justicia que reinan ahora para los que estamos en Cristo, hace que ya no haya más temor a la muerte, porque estamos muertos para tener la vida de Cristo en nosotros.

Rom 5:18  Por tanto,  así como una sola transgresión causó la condenación de todos,  también un solo acto de justicia produjo la justificación que da vida a todos. Lo que es justo ocurrió si por una sola transgresión vino condenación, también por un solo acto de justicia del más alto e incalculable valor, este nos justificó en Cristo para alcanzar la vida eterna, en la cual la muerte ya no tiene dominio, ni ejerce su influencia de temor sobre el ser humano.

Rom 5:19  Porque así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores,  también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos. La desobediencia nos constituyó legalmente pecadores o injustos, la obediencia surte el efecto contrario de justificación a los que éramos considerados pecadores o injustos por la ley, cual obediencia? La obediencia para con la iglesia?, las costumbres? Los hombres? No la obediencia para con Cristo a través de su Espíritu Santo.

Rom 5:20  En lo que atañe a la ley,  ésta intervino para que aumentara la transgresión.  Pero allí donde abundó el pecado,  sobreabundó la gracia, la ley aunque parezca negativa y legalista ante nuestros ojos, lo que realmente hizo fue abrir nuestro pensamiento a nuestra consciencia para revelar el propósito de la sobreabundante gracia de nuestro Señor. Pues en donde abunda el pecado, la ley trae juicio y este juicio hace que la gracia sea disponible para aquellos que reconocen su verdadero estado de muerte espiritual y su necesidad de Dios.

Rom 5:21  a fin de que,  así como reinó el pecado en la muerte,  reine también la gracia que nos trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor. Aquellos que andan en pecado sufren el dominio que la muerte ejerce sobre sus vidas, pues sus vidas están sujetas al tiempo y a la exposición al pecado que les subyuga. Cuando el hombre recibe esta gracia la luz de Dios le permite entender lo que está más allá de lo evidente una vida en la eternidad sin fin, y la libertad del dominio que ejercía el pecado sobre nuestras almas.

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