domingo, 1 de mayo de 2016

PREDICA DOMINICAL - NECIO ES EL QUE CONFÍA EN SÍ MISMO

PREDICA DOMINICAL
Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe

NECIO ES EL QUE CONFÍA EN SÍ MISMO

Necio es el que confía en sí mismo; el que actúa con sabiduría se pone a salvo.
Proverbios 28:26 NVI

INTRODUCCIÓN

La necedad es la característica primordial del hombre carnal, es en ella en donde se encuentra el sufrimiento, el castigo, gran cantidad de problemas, la pobreza, el pecado y la injusticia. Nadie que quiera permanecer en Dios puede comportarse, pensar o hablar con necedad, pues tarde o temprano esta le apartara.
Todos en algún momento de nuestras vidas hemos actuado con necedad, sea por falta de entendimiento, por hipocresía, o por engaño, y lo que es peor, esta necedad no se quita solo con pedirlo, tiene que ser descubierta primero, para luego ser tratada con la verdad.

DESARROLLO

El proverbio nos dice que la necedad surge de la autoconfianza, esta característica del hombre caído que persiste en muchos corazones que batallan por no rendirse ante la poderosa mano de Dios. Muchos siguen batallando en sus propias fuerzas contra la enfermedad, contra los problemas, contra sus parejas, contra sus hijos, contra esta sociedad corrupta y contra muchas cosas más.
No hay más necio que aquel que no quiere entender - dice un dicho popular- y tiene mucha razón, aquel que no quiere entender se basa en la autoconfianza que tiene de sí mismo, para optar por abandonar el consejo de Dios y desechar la verdad.
El hombre en su naturaleza caída es propenso a confiar en sí mismo, por eso se arriesga, busca el placer, busca todo aquello que le pueda generar autosatisfacción, pero no se da cuenta que con ello desprecia la sabiduría y actúa con necedad. 
La marca esencial que no puede faltar en un necio, es la autoconfianza, mientras que la sabiduría divina nos compele a no confiar en nuestra propia opinión. El necio cree que puede hacerlo, el sabio confía en Dios; el necio hace lo que le gusta, el sabio piensa en las consecuencias; el necio se arriesga, el sabio es prudente; el necio es perezoso, el sabio es diligente; el necio no cuida sus palabras, el sabio prefiere callar, estas razones y muchas más, diferencian al necio del sabio.

CONCLUSIÓN

Se nos ha pedido que vayamos a la sabiduría para pedir consejo, que le llamemos como a una hermana, que pidamos consejo y que seamos sabios al actuar, porque son nuestras acciones y no nuestras palabras las que nos definen, pero el hombre prefiere ir tras sí mismo. El creyente no puede seguir este camino o se perderá a si mismo, debe por tanto seguir el consejo de Dios que le insta a abandonar toda autoconfianza y a poner esta confianza en Dios, no es fácil al comienzo, pero cuando la confianza se establece, la paz, el gozo y el amor dan fruto de ello.
El camino a la verdad es un camino fuera de ti mismo, fuera del engaño y las mentiras que hemos creído, por eso Cristo nos insta a seguirle, porque solo en sus pasos estaremos confiados de seguir la verdad.

Oremos, Señor ayúdame a abandonar toda confianza en mí mismo, para llegar a comprender tu verdad, permíteme abandonar todo aquello que limita mi fe y confianza en ti, quiero andar en tu sabiduría, seguir tu consejo, háblame y guíame a través de tus sendas, que tu palabra sea mi luz y guía en medio de tinieblas, amen.


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