miércoles, 13 de febrero de 2013

ESTUDIO BÍBLICO ROMANOS 10


ESTUDIO BÍBLICO
Por: Camilo Sastoque M.


Rom 10:1  Hermanos,  el deseo de mi corazón,  y mi oración a Dios por los israelitas,  es que lleguen a ser salvos. Habiendo expresado la angustia de su alma por la incredulidad general de su nación y por las fatales consecuencias de dicha incredulidad (9:1-3), aquí expone en los términos más enfáticos su deseo y su suplicación por la salvación de ellos.
Rom 10:2  Puedo declarar en favor de ellos que muestran celo por Dios,  pero su celo no se basa en el conocimiento. Pablo quiere aportar en favor del pueblo de Israel el celo que tienen por sus costumbres y su descendencia, pero él también sabe que este celo no proviene de un conocimiento (revelación) o relación con Dios, sino que proviene de su mismo corazón engañoso, mentiroso, envidioso, orgulloso, que no les permitía ver lo que tenían delante de si y a lo cual podían acceder por medio de la humillación de sí mismos para experimentar la salvación dejando de lado la autosuficiencia y vanidad.
Rom 10:3  No conociendo la justicia que proviene de Dios,  y procurando establecer la suya propia,  no se sometieron a la justicia de Dios. Sin conocer y entender como Dios provee la justicia, y quien es esta (o sea Jesús), procuran establecer su propia justicia como verdadera dejando de lado el criterio divino para hacer su propia voluntad, así dejaron de someterse y humillarse ante la justicia que proviene de Dios que es Cristo mismo, y creyeron que podía justificarse a sí mismos con el cumplimiento de la ley mosaica, cosa que definitivamente era imposible de cumplir.
Rom 10:4  De hecho,  Cristo es el fin de la ley,  para que todo el que cree reciba la justicia. Esta es la justicia de Dios que todo hombre y mujer se someta a Cristo, para ser justificado en Cristo, y así la ley finalice la obra que empezó para dar a conocer la justicia que no es por obras, sino por gracia divina.
Rom 10:5  Así describe Moisés la justicia que se basa en la ley:  "Quien haga estas cosas vivirá por ellas."* Moisés mismo en Levítico 28:5, describe la justicia que se basa en la ley, sobre la cual el cumplimiento absoluto de la misma es la vida, la religión, la costumbre y la justicia para quien la encuentra y hace de ella su vida, para vivir por esta, sin comprender que es imposible al hombre hacerlo, pues la ley solo despierta y hace evidente en el hombre la maldad que habita en su corazón.
Rom 10:6  Pero la justicia que se basa en la fe afirma:  "No digas en tu corazón:  '¿Quién subirá al cielo?'*  (es decir,  para hacer bajar a Cristo), la justicia que proviene por la fe, no es nuestra, proviene de Dios mismo como un don a los que creen. No tendríamos que suspirar, ni esperar por la imposibilidad de alcanzar la justificación, y entonces decir: ¡Ay! ¡Si hubiese quién subiera al cielo y me hiciese bajar a Cristo, habría esperanza; pero por cuanto esto es imposible, no hay esperanza para mí. Describiendo un pasaje que se encuentra en Deuteronomio 30:13, que tiene cumplimiento allí mismo.
Rom 10:7  o '¿Quién bajará al abismo?'  "*  (es decir,  para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Queriendo hacer notar la imposibilidad de que esto ocurriera.
Rom 10:8  ¿Qué afirma entonces?  "Cerca de ti está la palabra,  en tu boca y en tu corazón."* Esta es la palabra de fe que predicamos: confirma la escritura de Deuteronomio 30:14, y revela la palabra de fe que debe ser predicada para salvación de lo que oyen, la cual estando en nosotros no solo debe salir tan solo de la boca, sino que primero debe haberse hecho carne en nuestro corazón.
Rom 10:9  que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor,  y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos,  serás salvo. Aquí la palabra confesar es declarar abiertamente, hablando con libertad, siendo tal confesión el efecto de una profunda convicción de unos hechos y de un estilo y profundo cambio de vida. Así que no se trata tan solo de hacer una confesión verbal de que Cristo es Señor, sino que nuestras vidas deben confirmarlo con hechos palpables de que esta confesión es real y transformadora.
Rom 10:10  Porque con el corazón se cree para ser justificado,  pero con la boca se confiesa para ser salvo. Y aquí nos explica que el corazón cree para alcanzar la justificación que proviene de la fe, pero esta debe estar acompañada de la confesión verbal o de acción para demostrar así su transformación en Cristo, luego de alcanzar la salvación.
Rom 10:11  Así dice la Escritura:  "Todo el que confíe en él no será jamás defraudado."* En Isaías 28:16, pasaje mesiánico, que todo hombre que ponga su confianza, esperanza, fe, y obediencia en El, jamás será o se encontrara con que El, lo haya defraudado, nadie que habiendo puesto su confianza verdaderamente en el Hijo de Dios, en cualquier asunto, se hallará defraudado, pues siempre comprenderá que aunque la situación sea adversa o parezca estar en contra Dios lo ha dispuesto para bienestar nuestro.
Rom 10:12  No hay diferencia entre judíos y gentiles,  pues el mismo Señor es Señor de todos y bendice abundantemente a cuantos lo invocan, no existe distinción o mayor envergadura entre un judío o gentil en cuanto que el mismo Dios en Cristo bendice abundantemente con sus riquezas espirituales a quienes le invocan o hacen parte de su pueblo. La palabra invocar implica dar derecho a Cristo de ser Señor absoluto de nuestras vidas, o sea que quienes le invocan son testimonio de la transformación en Cristo, de haberse decidido a seguirle, de adoración con sus propias vidas, y que con seguridad apelan a su nombre pues el verdaderamente es el Señor de sus vidas.
Rom 10:13  porque  "todo el que invoque el nombre del Señor será salvo".* Joel 2:32, Pablo usa la expresión del profeta Joel para recordarnos que todo aquello que con una fe verdadera, y una transformación por obra del Espíritu Santo en el creyente, invocar conlleva la sugerencia de un interés especial de parte del ejecutante de una acción en aquello a lo que está dedicado.
Rom 10:14  Ahora bien,  ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído?  ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?  ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? Esta invocación envuelve la fe (obediencia, humildad, conocimiento), y el creer envuelve el oír (la palabra), y el oír envuelve la predicación (del mensaje), así es como debe ser comunicado y enviado el mensaje, por hombres que viven conforme a la fe que creen, oyen y predican primero para sí mismos y luego para con los demás.
Rom 10:15  ¿Y quién predicará sin ser enviado?  Así está escrito:  "¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae* buenas nuevas!" este proceso implica que luego de haber creído, oído, y predicado, entonces debe ser enviado con el mensaje correcto, en la persona indicada, o sea aquel que ha sido transformado por el mismo. Isaías 52:7, todo el capítulo de Isaías, aquí citado, y los tres que le siguen, son tan ricamente mesiánicos que no puede haber duda de que “las buenas nuevas” allí mencionadas, anuncian una liberación más gloriosa que aquella que obtuvo Judá del cautiverio babilónico, y los mismos pies de sus anunciadores se llaman “hermosos” por amor a su proclamación.
Rom 10:16  Sin embargo,  no todos los israelitas aceptaron las buenas nuevas.  Isaías dice:  "Señor,  ¿quién ha creído a nuestro mensaje?"* Más la misma escritura les prepara para saber que no todos han de aceptarlas, obedecerlas, o conformase a su autoridad y veracidad.
Rom 10:17  Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje,  y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo.* Esta es otra confirmación de la verdad de que la fe presupone el haber oído la palabra, y esto presupone la orden de que sea predicada. Este es el proceso que vive la fe para que se haga real en nuestras vidas, primero la fe debe ser oída, y que es lo que debemos oír?, la escritura, la palabra de Dios, ningún otro mensaje por más bien intencionado que sea podrá tocar el corazón de que oye; luego la fe es entendida en la mente, por eso el estudio y aprendizaje de la escritura en la vida del creyente debe tomar especial importancia; luego lo aprendido deber ser puesto a prueba para que ese conocimiento sea entendido como una revelación en nuestro corazón y así se haga una verdad en nuestro espíritu. Sin este proceso la escritura nunca se transformara en vida y espíritu en el creyente, y no podrá dar fruto.
Rom 10:18  Pero pregunto:  ¿Acaso no oyeron?  ¡Claro que sí!  "Por toda la tierra se difundió la voz de ellos,  y sus palabras hasta los confines del mundo."* Puede alguien disculparse en Israel por no haber oído las buenas nuevas del mensaje de salvación?, seguramente, no, si la voz de todo ser transformado por la verdad ha sido usado por Dios para llevar este mensaje hasta los lugares más recónditos del planeta.
Rom 10:19  Pero insisto:  ¿Acaso no entendió Israel?  En primer lugar,  Moisés dice:  "A ustedes yo mismo los pondré celosos con una nación que no es nación;  los provocaré a enojo con una nación insensata."* ¿No sabía Israel, por sus propias Escrituras, de la intención de Dios de incorporar a los gentiles (no creyentes)?, no dice Deuteronomio 32:21, en este versículo Dios amonesta a su antiguo pueblo, que por cuanto ellos le habían provocado a celos con los que no eran dioses, y le habían enojado con sus vanidades, él en retribución, les incitaría a celos favoreciendo a una nación “que no es nación”, provocándolos a ira al adoptar una nación falta de entendimiento del Dios de Israel.
Rom 10:20  Luego Isaías se atreve a decir:  "Dejé que me hallaran los que no me buscaban;  me di a conocer a los que no preguntaban por mí."* Que estas palabras del profeta significan el llamamiento de los gentiles (Isaías_65:1), Dios permitió a naciones que no creían, que no le buscaban, que no preguntaban por El, que le conocieran, el conocimiento de Dios no proviene de nuestra búsqueda incesante, proviene de su voluntad de darse a conocer por aquellos a quienes ha conocido.
Rom 10:21  En cambio,  respecto de Israel,  dice:  "Todo el día extendí mis manos hacia un pueblo desobediente y rebelde."* Estas palabras de Isaías_65:2, citadas aquí como una invitación a los gentiles, eran más que suficientes para dar a conocer a los judíos tanto el propósito de Dios de rechazarlos a ellos de los privilegios de que habían gozado, para otorgarlos ahora en favor de los gentiles, así como la causa de este rechazamiento que se originó de parte de ellos mismos. Dios extendió su mano como el Padre al hijo prodigo para darse a conocer a ellos, múltiples son los pasajes en el antiguo testamento en los cuales Dios intenta darse a conocer a su pueblo, pero este lo rechaza como una muestra de su rebeldía y desobediencia. La verdadera causa de semejante rechazo de la verdad salvadora, por los que en otros particulares son sinceros, es la preocupación mental en favor de nociones falsas propias suyas. Muchas veces Dios es hallado por los que aparentemente están más lejos de él, mientras que queda sin ser descubierto por los que se creen estar más cercanos. El trato de Dios aun para con los pecadores réprobos, es uno lleno de ternura y compasión; todo el día extiende sus brazos de misericordia a los desobedientes y contradictores. Cuanta gratitud debemos tener con Dios por su inmenso amor, gracia y misericordia que ha mostrado para con nosotros.

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