domingo, 14 de abril de 2019

PREDICA DOMINICAL - UNA INJUSTA INDIGNACION



UNA INJUSTA INDIGNACION


PASAJE:
Mar 14:3 En Betania, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Simón llamado el leproso, llegó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy costoso, hecho de nardo puro.  Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.
Mar 14:4 Algunos de los presentes comentaban indignados:  --¿Para qué este desperdicio de perfume?
Mar 14:5 Podía haberse vendido por muchísimo dinero* para darlo a los pobres.  Y la reprendían con severidad.
Mar 14:6 --Déjenla en paz --dijo Jesús--.  ¿Por qué la molestan?  Ella ha hecho una obra hermosa conmigo.
Mar 14:7   A los pobres siempre los tendrán con ustedes, y podrán ayudarlos cuando quieran; pero a mí no me van a tener siempre.
Mar 14:8   Ella hizo lo que pudo.  Ungió mi cuerpo de antemano, preparándolo para la sepultura.

INTRODUCCION

Es común ver dentro de la iglesia personas que se indignan por lo que hacen algunos predicadores, algunos con justa razón otros solo por contender. Es muy fácil criticar desde afuera un ministerio al que no se conoce, por algunas predicas, por algo que se dijo, por un error, o por equivocarse flagrantemente, lo más difícil es mirar hacia nosotros mismos y ver lo que no está bien en nosotros.

Tal parece que algunos ministerios y personas sacan mas gusto de salir a apedrear desde las redes sociales a ministerios que trabajan incansablemente para Dios. Conozco bellos ministerios que lo dan todo por Jesús, claro tienen algunos errores doctrinales por su falta de conocimiento teológico, pero su amor, entrega y pasión por hacer la voluntad de Dios para sus vidas es innegable, puedo entonces mandar esto a la basura solo porque no estoy de acuerdo con alguno de sus puntos doctrinales?, no lo creo así.

Me gustaría que si vamos a criticar algo lo hagamos luego de revisarnos a nosotros mismos, y luego de conocer mejor al ministro o ministerio al cual se critica, porque si conocer se pueden decir muchas cosas erradas.

Claro que estamos en contra de la teología de la prosperidad, pero muchos lideres fieles han caído en el engaño por ignorancia y no solo por mero interés, es así como podemos mejor hablar con el líder y hacerle caer en cuenta de su error, si es que Dios mismo no lo hace caer en cuenta como muchos de nosotros. Tener esto en cuenta nos hace pensar en ellos con misericordia tal cual como un día Dios tuvo de nosotros, y también nos hace obrar con prudencia y sabiduría.

DESARROLLO

Este pasaje nos da a conocer como algunas personas que rodeaban a Jesús realmente no estaban interesadas en él, sino en lo que él podía darles o hacer por ellos. De allí que en el momento en el que esta mujer guiada por Dios derrama el perfume sobre Jesús, estos solo se ocupan por criticarla y justificar su critica con algo que parece tener buena apariencia, que es el preocuparse por los pobres. Pero en realidad su actitud solo oculta sus verdaderos sentimientos de envidia, ignorancia y desconocimiento de la verdad.

Aunque alegaron algo que parecía ser cierto, Jesús les reprende al no comprender el sentido de su ungimiento, la preparación para su sepultura. Mientras Jesús ve las cosas como son, nosotros solo nos quedamos con las apariencias. Muchos creyentes critican los megatemplos de algunas congregaciones diciendo cuantos pobres pudieran ser alimentados, pero ellos no han sido capaces de hacer jamás algo por los pobres a quienes conocen y pueden ayudar. Otros critican la forma de evangelizar de algunos creyentes, pero ellos jamás o muy pocas veces salen a hacerlo.

Es fácil criticar a los que hacen, pues ellos están ocupados haciendo lo que Dios los envió a hacer, sea que sea de la forma correcta o no, eso solo le incumbe a Dios, claro que puede ayudar si lo hacemos de forma correcta, pero si hacemos algo, no quejándonos de lo mal que lo hacen. Se critica con mucha fuerza al movimiento pentecostal, carismático y neopentecostal, pero con todos sus errores a veces veo mas pasión, entrega y sacrificio en ellos que en creyentes que llevan años en el ministerio, y no avalo muchas de sus prácticas, pero admiro su pasión. Algunos solo necesitan ser encaminados a toda la verdad, pero nadie puede ufanarse de ser mejor que ellos.

Es común ver criticas a otros ministerios o ministros, algunas de ellas bien fundamentadas, otras solo demuestran el corazón de quienes critican, lleno de orgullo, vanidad, y engaño, se creen mejores solo por la doctrina, pero su corazón esta lejos del amor de Dios.

CONCLUSION

Que este pasaje nos haga reflexionar y nos exhorte a juzgar con justicia, a indignarnos con justa causa, no por envidia, no por apariencias, no cuando nosotros no somos capaces de hacer aquello que criticamos en otros.

Si voy a juzgar a quienes evangelizan, pues se mejor evangelista que ellos; si voy a criticar sus mensajes, pues predica mejor de lo que ellos lo hacen; si vas a criticar sus ministerios procura primero forjar el tuyo, si vas a juzgar revísate a ti mismo, no sea que tus criticas sean solo para otros y nada para ti.

Que fácil es creernos mejores que los demás, con que facilidad juzgamos lo que los demás hacen, pero poco nos volvemos para juzgarnos a nosotros mismos, por eso con frecuencia necesitamos la voz del evangelio que nos reprende para que no seamos orgullosos o vanagloriosos, para que no nos creamos mejores que los demás.

Indignémonos ante el hambre, pero hagamos algo en vez de criticar el porque los otros no hacen; indignémonos ante la mentira, pero abandonemos primero toda mentira nosotros; indignémonos ante los abusadores del evangelio, pero no abusemos nosotros; indignémonos ante la falta de misericordia, pero obremos con misericordia.

Oremos, Señor perdona nuestro orgullo, vanidad y vanagloria al creernos mejor que los demás, ayúdanos a juzgar primero lo que esta mal en nosotros para que luego podamos con prudencia y sabiduría ayudar a nuestros hermanos a que puedan encontrar sus errores, perdona la soberbia de tu iglesia que a veces parece ser infalible, pero que cae con mucha fuerza ante el error del hermano, ayúdanos a vernos con misericordia como tú nos ves, amen.

Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe


jueves, 11 de abril de 2019

ESTUDIO BIBLICO HECHOS 3



ESTUDIO BÍBLICO
Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe

Act 3:1  Un día subían Pedro y Juan al templo a las tres de la tarde, que es la hora de la oración.
Como discípulos los apóstoles compartían juntos de casi todas las actividades de la congregación, por eso se les nota acompañándose en este pasaje. Ahora ya no vemos a unos discípulos temerosos escondidos, sino que salen con total confianza paseándose por el templo. Es notorio igualmente que se hace referencia a que asistían en el tiempo en el que se realizaba el sacrificio en el templo y se ofrecía el incienso, el mismo que siempre hace referencia a la oración. Se nos hace raro ver a dos nuevos creyentes empoderados por el Espíritu Santo que aun parecen guardar las tradiciones judías, lo cual no era tomado como religiosidad, sino como participación del culto a Dios, pues aunque ellos sabían que a Dios se le podía buscar en cualquier lugar, ir al templo siempre fue y aún debe ser considerado algo bueno y noble.
Act 3:2  Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento,  al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.
Aquí encontramos a un hombre dejado como ya le era costumbre en la puerta de la entrada al atrio del templo llamada Hermosa. Era común en aquellos tiempos que se agolparan junto a la puerta exterior del templo muchos lisiados y enfermos a pedir limosna a quienes iban al templo, costumbre que nos revela que hay muchos que se han quedado estancados en sus problemas sin poder entrar al templo de Dios, que ahora no es un edificio sino nuestro interior. Muchas veces lo que vivimos, lo que nos ha pasado o la condición que tenemos nos impide tener comunión con Dios y esto ha quedado en las escrituras como evidencia para mostrárnoslo. 
Act 3:3  Cuando éste vio que Pedro y Juan estaban por entrar,  les pidió limosna.
El acto principal de este lisiado no era buscar su sanidad, sino buscar el sustento diario. Por lo que al ver que se acercaban estos hombres les pide limosna. Aquel hombre no sabía lo que habría de ocurrirle, pero su testimonio nos muestra la gran misericordia de Dios, que aunque este varón no buscaba ir al templo para buscar de Dios, sino para sacar su propio provecho, preciso tenia que encontrarse con estos siervos del Altísimo. La limosna estaba dentro de las actividades como cumplimiento de la ley, pero como pasa hoy en día, muchos se aprovechan de su condición, o la de otros para sacar provecho de la misericordia para su propio beneficio, no sabemos si este era el caso de este hombre, pero su afán siguiente por pedir, nos muestra que sus ojos hace mucho tiempo dejaron de buscar a Dios, para posarse en su desgracia y necesidad, tal cual muchos lo hacen hoy en día.
Act 3:4  Pedro,  con Juan,  mirándolo fijamente,  le dijo:  --¡Míranos!
Act 3:5  El hombre fijó en ellos la mirada,  esperando recibir algo.
Cuando vivimos en el mundo no es fácil poner nuestros ojos en algo con fija intención, pues vagamos sin rumbo siempre esperando recibir algo, consuelo, dinero, ayuda, apoyo, el cual siempre buscamos en el lugar equivocado. Nuestra desatención constante nos hace divagar en la vida sin un rumbo fijo, lo cual crea frustración y dolor. Este hombre es llamado por los apóstoles para que fijara sus ojos en ellos y abandonara toda distracción para recibir lo que ellos en nombre de Jesús podían darle.
Act 3:6  --No tengo plata ni oro --declaró Pedro--,  pero lo que tengo te doy.  En el nombre de Jesucristo de Nazaret,  ¡levántate y anda!
Pedro con total sinceridad reconoce que no tiene plata u oro para darle como limosna, pero el tiene algo que nadie mas puede otorgarle, sanidad. En frente de todos los que allí estaban y contando con la atención completa de este varón lisiado, en el nombre de Jesús le dice que se levante y ande. Recordemos que Dios nos llama a dar de lo que se nos ha dado, pero si no conocemos aquello que se nos ha encomendado y brindado por el poder del Espíritu Santo, no sabremos como obrar ante la necesidad de aquellos con quien Dios nos cruza en el camino. Muchos sentimos la necesidad de ayudar a los desvalidos, pero ni con todas nuestras posesiones podríamos lograr seguramente algo significativo, de allí que se nos llame a servir con lo que tenemos, lo que disponemos y lo que Dios nos da, es entonces que Dios puede obrar a través de un corazón dispuesto para servir.
Act 3:7  Y tomándolo por la mano derecha,  lo levantó.  Al instante los pies y los tobillos del hombre cobraron fuerza.
Act 3:8  De un salto se puso en pie y comenzó a caminar.  Luego entró con ellos en el templo con sus propios pies,  saltando y alabando a Dios.
Pedro sin dar lugar a cualquier tipo de duda o cuestionamiento le toma y le levanta, mientras le levanta el poder de Dios obra en sanidad sobre aquel desvalido fortaleciendo su cuerpo hasta colocarse en pie y acto seguido comenzó a caminar. Ahora sano en su cuerpo entra al tempo con jubilo y muestra de alegría, alabando a Dios. Vemos obrando este milagro por la fe del apóstol y no por medio de la fe del paralitico, mostrándonos una vez mas el poder de la fe. La respuesta a un milagro como este no es otra que la alabanza para Dios, reconociendo con alegría su poder y misericordia, recordándonos que basta con acercarse a la puerta del templo para recibir la misericordia de Dios.
Act 3:9  Cuando todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios,
Act 3:10  lo reconocieron como el mismo hombre que acostumbraba pedir limosna sentado junto a la puerta llamada Hermosa,  y se llenaron de admiración y asombro por lo que le había ocurrido.
Todos se dieron cuenta de lo sucedido, muchos le reconocieron como el hombre lisiado que llevaba toda su vida al lado de la puerta, ahora tanto espiritual como físicamente tenia entrada al templo de Dios. Esto llenó de admiración y asombro a los que observaban pues jamás habían visto algo como esto y menos después de que Jesús había muerto.
Act 3:11  Mientras el hombre seguía aferrado a Pedro y a Juan,  toda la gente,  que no salía de su asombro,  corrió hacia ellos al lugar conocido como Pórtico de Salomón.
Lo sucedido había causado tal sorpresa en este hombre que continuaba aferrándose a los apóstoles, como quien no quiere perder su bendición, mientras los apóstoles se habían adentrado en el templo, vieron entonces como las personas que estaban en el templo corrían y se agolpaban hacia ellos.
Act 3:12  Al ver esto,  Pedro les dijo:  "Pueblo de Israel,  ¿por qué les sorprende lo que ha pasado?  ¿Por qué nos miran como si,  por nuestro propio poder o virtud,  hubiéramos hecho caminar a este hombre?
Pedro viendo lo sucedido procura que la gente no enfoque sus ojos ni en ellos, ni en el milagro, así que toma la palabra y les pregunta cuestionando su sorpresa ante lo sucedido, como si ellos buscaran tal atención. Allí mismo reconoce que no es por su propio poder o virtud que este hombre ha sido sanado, sino que esto proviene de Dios. Cuanta humildad en estos maravillosos hombres que en vez de auto exaltarse procuran glorificar a Dios. El énfasis del cristianismo jamás han sido los milagros, sino la exaltación y glorificación de Dios. Este alboroto a sorprendido a todos, quienes seguramente jamás habían visto que alguien entrara al templo con tal jolgorio, sacándoles de su rutina religiosa monótona y aburrida. También nos recuerda como el salmo 100:4 que debiéramos entrar al templo de Dios con acciones de gracias, alabanza y bendiciendo su nombre.
Act 3:13  El Dios de Abraham,  de Isaac y de Jacob,  el Dios de nuestros antepasados,  ha glorificado a su siervo Jesús.  Ustedes lo entregaron y lo rechazaron ante Pilato,  aunque éste había decidido soltarlo.
Pedro usa la alusión a los patriarcas para llamar la atención sobre el Dios judío, el Dios de sus antepasados, no cualquier otro dios, sino el Dios en el que ellos decían creer, quien había glorificado y exaltado a Jesús, quien es nombrado como su servidor. Pedro inmediatamente les acusa de entregar y rechazar a Jesús ante Pilato, a pesar de que este procuraba soltarle, termino cumpliendo la voluntad del pueblo.
Act 3:14  Rechazaron al Santo y Justo,  y pidieron que se indultara a un asesino.
Quienes estaban allí supuestamente procuraban buscar a Dios, pero Pedro les acusa de rechazar y entregar al único Santo y Justo, mientras pidieron que se indultara a alguien culpable. Allí se refleja el sentido de justicia del religioso que procura siempre su bienestar antes que la verdad.
Act 3:15  Mataron al autor de la vida,  pero Dios lo levantó de entre los muertos,  y de eso nosotros somos testigos.
Pedro les conduce a reconocer que son culpables de entregarle, rechazarle y darle muerte, pero a pesar de sus acciones Dios le exalto levantándolo de entre los muertos estando ellos como testigos oculares del evento. Este milagro condujo a los apóstoles para aprovechar la oportunidad para dar a conocer el testimonio del evangelio en la muerte y resurrección de Jesucristo. Pedro además usa un adjetivo para Jesús a quien llama el autor de vida, permitiéndonos entender que en Jesús habitaba el poder de Dios que le concedía la misma potestad junto con Dios el Padre de la autoría de vida tanto material como espiritual.
Act 3:16  Por la fe en el nombre de Jesús,  él ha restablecido a este hombre a quien ustedes ven y conocen.  Esta fe que viene por medio de Jesús lo ha sanado por completo,  como les consta a ustedes.
Su mensaje ahora se enfoca en la fe en Jesús, de quien proviene la sanidad que este hombre ha recibido. Y nos revela que es por medio de la fe en Jesús que podemos recibir sanidad.
Act 3:17  "Ahora bien,  hermanos,  yo sé que ustedes y sus dirigentes actuaron así por ignorancia.
Act 3:18  Pero de este modo Dios cumplió lo que de antemano había anunciado por medio de todos los profetas:  que su Mesías tenía que padecer.
Pedro entiende que la ignorancia a la verdad puede llevarnos a cometer los más grandes errores de nuestras vidas, de allí que reconoce que actuaran así por la falta de conocimiento. Además, nos revela que todos los libros proféticos hablan del mesías y su sufrimiento (Isaías 53). También nos permite comprender que el que no reconozcamos nuestra culpabilidad, no nos exime de nuestra responsabilidad.
Act 3:19  Por tanto,  para que sean borrados sus pecados,  arrepiéntanse y vuélvanse a Dios,
Aquí vemos como evangelizaban los apóstoles quienes declaraban al pueblo su pecado y luego daban a conocer a Jesucristo y su función como sacrificio para perdón de pecados por medio del arrepentimiento y el volverse a Dios.
Act 3:20  a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor,  enviándoles el Mesías que ya había sido preparado para ustedes,  el cual es Jesús.
Solo si existe un verdadero arrepentimiento que se evidencia con el volverse a Dios, vendrán tiempos de reposo de parte del Señor, por eso, no desfallezcamos al predicar el evangelio. Nuestra alma sin Dios vive constantemente agobiada por las circunstancias de la vida, de manera que vivir se constituye en un agotamiento constante a pesar de poder contar con todo lo que se quiere, la conciencia siempre esta presente para agobiar al pecador con su pecado y maldad.
Act 3:21  Es necesario que él permanezca en el cielo hasta que llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas,  como Dios lo ha anunciado desde hace siglos por medio de sus santos profetas.
Seguramente todos se preguntarán porque este Jesús resucitado que les ha dado tal poder no está presente luego de su resurrección, así que Pedro responde a esa inquietud mostrándoles que Jesús necesariamente debe permanecer en el cielo hasta que llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas tal cual los escritos proféticos lo revelaban. Aquí se nos revela el lugar en donde Cristo espera hasta la restauración de todas las cosas.
Act 3:22  Moisés dijo:  Él Señor su Dios hará surgir para ustedes,  de entre sus propios hermanos,  a un profeta como yo;  presten atención a todo lo que les diga.
Act 3:23  Porque quien no le haga caso será expulsado del pueblo.'
En efecto en el libro de Deuteronomio capitulo 18:15, 18, 19 encontramos lo escrito por Moisés en donde se nos recuerda el surgimiento de un profeta de entre su genealogía a quien debían prestar atención para no ser expulsados. Este profeta al que se refiere Moisés es Jesús quien vino como profeta y al que no le prestaron atención, por eso muchos fueron expulsados de la Israel espiritual en la cual ya no hay judío o gentil.
Act 3:24  "En efecto,  a partir de Samuel todos los profetas han anunciado estos días.
Como mencionamos anteriormente todos los libros proféticos anunciaron la venida del mesías, su vida, su ministerio, su muerte y resurrección.
Act 3:25  Ustedes,  pues,  son herederos de los profetas y del pacto que Dios estableció con nuestros antepasados al decirle a Abraham:  'Por medio de tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos del mundo.'
También hace alusión a la herencia que como pueblo de Dios tenían por medio del pacto que Dios había establecido con Abraham, recordándoles las palabras de Genesis capitulo 22:18 en donde nos recuerda que el mesías vendría de la descendencia de Abraham, punto que Jesús cumplía.
Act 3:26  Cuando Dios resucitó a su siervo,  lo envió primero a ustedes para darles la bendición de que cada uno se convierta de sus maldades."
Y en cumplimiento con ese pacto Jesús resucito y fue enviado primeramente a los judíos para que se convirtieran de su pecado, arrepintiéndose y volviéndose a Dios.


lunes, 11 de marzo de 2019

PREDICA DOMINICAL - VISTAN DECOROSAMENTE



VISTAN DECOROSAMENTE

1Ti 2:9 En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos.

INTRODUCCION

No me gusta hablar de temas que solo atañen a las cosas exteriores, pero creo que es importante debido a que la misma escritura habla de ellas y sin lugar a dudas creo que ellas también son reflejo de las interiores. No vengo a decirles cómo deben vestir, pero si a decirles que su exterior es fiel reflejo de su interior.

La escritura debe ser predicada en todo su consejo, y como la escritura también habla de cómo vestir, es bueno que tomemos nota y que cuidemos nuestra forma de hacerlo. Este consejo en particular no es solo para las mujeres, sino también para los hombres.

Toda correcta forma de vestir surge en el interior, de nuestra intención al vestirnos. Todo surge con un propósito en nuestra mente, y puede que ese propósito no sea glorificar a Dios, sino que provenga de la vanidad.

Basta de usar este versículo para ultrajar a las mujeres o para manipularlas según nuestros prejuicios de lo que es o no correcto, revisémonos todos, y procuremos siempre obrar por los motivos correctos, no por manipulación, envidia u orgullo, cada quien se vista como mejor le parezca ante Dios, eso es algo que atañe a la conciencia de cada uno. No puede convertirse en una imposición para todos como la norma.

DESARROLLO

Vestir es algo que parece tan poco espiritual, banal y sin sentido, pero si lo miramos con detenimiento esto también tiene que ser discernido. Vestir es un reflejo de nuestro interior, conforme nos vestimos demostramos lo que sentimos, lo que vivimos o lo que pensamos. Un metalero o un rockero se visten de una forma particular, un profesional se viste de forma particular, un obrero se viste de cierta forma particular que nos hace reconocer desde lejos su oficio o gustos particulares. Así mismo el creyente debe hacerse notar ante la sociedad como alguien no sigue el modelo que el mundo, la moda, la vanidad o la belleza imponen, sino que viste decorosamente. Pero que significa vestir decorosamente? Algunas congregaciones imponen una forma de vestir particular, faldas para mujeres y pantalones para hombres y con ello creen cumplir a cabalidad con lo que enseñan. Pero la discusión no se define en la ropa que podemos o no podemos usar, sino en lo que significa vestir decorosamente y que surge en nuestro interior al hacerlo. Vestir decorosamente significa vestir de forma que se demuestre decencia y dignidad. Eso parece no representar ningún problema. Pero estamos seguros que estamos vistiendo decorosamente, con decencia y dignidad?, en ocasiones pienso que no.

Frecuentemente escucho aun a creyentes hablar de la ropa que usan, las cosas que visten y hasta lo que usan para hacer deporte, no pretendo con esto crear una norma o volverte legalista con respecto a lo que debes o no debes vestir. Pero debemos revisar que surge en nuestro interior al vestir. Que pensamientos surgen en tu cabeza al vestir o al comprar tu ropa?, lo haces para impresionar?, para llamar la atención de la gente?, para sentirte bien? Para que los demás te vean?, para que los demás te envidien?, porque los demás no pueden tener lo que tu si puedes?, es allí a donde debe apuntar este consejo de la escritura. Vestir decorosamente implica que en nuestro vestir no provenga de las razones o motivos equivocados.

Mientras estaba en las cosas del mundo solía vestirme con ropa costosa que no todos podían comprar, solía presumir de aquello que usaba y compraba, ropa de marca, perfumes de marca, zapatos de marca, con los cuales no solo pretendía sentirme superior a los demás, sino también mejor que ellos. Sentimientos que al revisarlos hoy los encuentro engreídos y llenos de vanidad. Algunas personas que conozco también hacían lo mismo, compraban ropa para alardear y para presumir, otras no solo presumían del valor o marca de sus prendas, sino también de su cuerpo y figura física. Si esto es lo que motiva tu vestir, seas hombre o mujer estas equivocado y debes seguir el consejo de la palabra.

CONCLUSION

El pueblo de Dios no se caracteriza por la ropa que usa, el cuerpo que tiene, ni por los lujos que se da, se reconoce por los frutos espirituales que evidencia, si bien la ropa no es lo más importante, lo que nos motiva a tenerla o usarla si es un tema importante a tratar y cuidar.

No importa la marca de ropa, el dinero que gastaste en lo que tienes lo que habla de tu vida espiritual, sino las motivaciones que surgen en ti para hacerlo. Si puedes comprar ropa costosa o barata eso no importa, lo que si importa y te insto a revisar es tu interior, que surge cuando te vistes o cuando compras tu ropa?

Si revisas y encuentras vanidad, orgullo, vanagloria o ego, busca por un tiempo tratar de no comprar la misma marca de ropa, de usar cosas más sencillas, solo como un ejercicio espiritual de abstenerte de cosas que no necesitas y de hacer un escrutinio de tus razones para vestir. No tienes que vestir como un monje, sino con tu ropa más sencilla. Te importa lo que piensan los demás? Allí hay vanidad. Te importa lo que surge en ti al usar prendas vistosas o costosas? Allí hay vanidad.

Al final recuerda este consejo: “Vístete como visten los demás, come lo que ellos comen, pero interiormente mantente separado de ellos”.

Oremos, Señor escudriña nuestros corazones y muéstranos la verdadera razón para usar joyas, la ropa que usamos y la forma en que nos vestimos, para que al hacerlo correctamente glorifiquemos tu nombre y todos puedan reconocerte a ti en nosotros, amen.

Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe


miércoles, 6 de marzo de 2019

ESTUDIO BIBLICO HECHOS 2



ESTUDIO BIBLICO
Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe

Act 2:1  Cuando llegó el día de Pentecostés,  estaban todos juntos en el mismo lugar.
Llegado el tiempo del Pentecostés fiesta judía de las semanas que celebra la entrega de la ley (Torá) al pueblo por medio de Moisés en el monte Sinaí, conocida como Shavuot, siendo este el tiempo de clausura de la cosecha o de la temporada pascual. Todos juntos, los apóstoles, los hermanos de Jesús y las mujeres se encontraban reunidos en el aposento alto. Ya hemos visto como 3 fiestas judías se han cumplido con Cristo, las Primicias (Resurrección, 1 Cor 15:23), la Pascua (Muerte, 1 Cor 5:7) y el Pentecostés (venida del Espíritu Santo, Rom 2:15).
Act 2:2  De repente,  vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos.
De forma repentina viene del cielo lo que ellos perciben como el ruido de una ráfaga de viento que llena todo el lugar en donde se encontraban. Este evento sobrenatural marcara un antes y un después para la iglesia que se reúne allí. Este punto nos habla que sus oídos espirituales fueron abiertos para escuchar lo que sucedía sobrenaturalmente aquel día.
Act 2:3  Se les aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos.
Este evento sobrenatural es seguido por la aparición lo que ellos percibieron como lenguas de fuego, no es que fueran de fuego, sino que se parecían a él, recordándonos lo que Juan Bautista les había dicho: “… él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mat 3:11). Además de oír claramente lo que sucedía, sus ojos espirituales también pudieron percibir lo sobrenatural.
Act 2:4  Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas,  según el Espíritu les concedía expresarse.
Lo profetizado por Juan tiene su cumplimiento en Pentecostés, la fiesta en conmemoración de la ley ahora da cabida a aquel que habrá de capacitar a la iglesia para que pueda obedecer los mandamientos de Dios. Nótese que se nos dice que fueron llenos del Espíritu Santo, lo cual nos habla de una medida, la llenura a la que debe aspirar todo creyente. Una de las evidencias que demuestran que hemos sido bautizados por el espíritu Santo y su fuego es que algunos creyentes pueden hablar en diferentes lenguas (1 Cor 12:10; 1 Cor 14:22), no en todos ocurre igual, algunos son catapultados y capacitados para servir conforme a su llamado, junto con la expresión de otros dones.
Act 2:5  Estaban de visita en Jerusalén judíos piadosos,  procedentes de todas las naciones de la tierra.
Durante la fiesta judía del Pentecostés era normal que muchos judíos practicantes a quienes se les considera piadosos, iban a Jerusalén para ofrecer sacrificio a Dios. De lo cual se vale el Señor para que muchos creyentes oigan el evangelio por parte de los apóstoles.
Act 2:6  Al oír aquel bullicio,  se agolparon y quedaron todos pasmados porque cada uno los escuchaba hablar en su propio idioma.
Las lenguas en las que hablaban los discípulos eran lenguas extranjeras no conocidas por ellos, sino que fueron capacitados sobrenaturalmente para expresarlas conforme al propósito divino, de modo, que muchos escucharan en su propio idioma alabar a Dios. Es importante recordar que las lenguas pueden formar un bullicio, sin ser esto inadecuado o malo del todo, pues algunos no toleran lo que consideran desorden con el uso de las lenguas, seguramente lo que ocurrió aquí también les habría parecido desordenado o salido de control.
Act 2:7  Desconcertados y maravillados,  decían:  "¿No son galileos todos estos que están hablando?
Su asombro fue tal, primeramente porque pudieron reconocer de donde provenían los que generaban todo ese bullicio, reconociéndolos como galileos o provenientes de galilea.
Act 2:8  ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye hablar en su lengua materna?
Y segundo porque oían su lengua materna, o aquella del país de donde provenían, lo cual era sorprendentemente extraordinario para aquellas épocas, pues solo los más versados y ricos podían darse el lujo de aprender otro idioma.
Act 2:9  Partos,  medos y elamitas;  habitantes de Mesopotamia,  de Judea y de Capadocia,  del Ponto y de Asia,
Las lenguas eran tan diversas que habitantes de todos los países conocidos que asistían a la fiesta del Pentecostés pudieron escuchar hablar a los discípulos en su idioma materno.
Act 2:10  de Frigia y de Panfilia,  de Egipto y de las regiones de Libia cercanas a Cirene;  visitantes llegados de Roma;
Dentro de las lenguas de estos pueblos están el árabe, elamita, sumerio, fenicio, egipcio, griego, romano. Todas estas lenguas fueron habladas por los discípulos luego que fueran llenos por el Espíritu Santo y su fuego.
Act 2:11  judíos y prosélitos;  cretenses y árabes:  ¡todos por igual los oímos proclamar en nuestra propia lengua las maravillas de Dios!"
Tanto judíos practicantes como discípulos de estos, provenientes del mundo árabe o de Creta escucharon su propia lengua, lo cual de por sí, ya era sorprendente. Lo que también les maravillaba era que hablaban maravillas de Dios. Es muy probable que las maravillas de Dios fueran revelaciones sobre su obra y verdad.
Act 2:12  Desconcertados y perplejos,  se preguntaban:  "¿Qué quiere decir esto?"
Todo esto tenía confusos a algunos y turbados a otros, pues se preguntaban que es lo que quería decir aquello. Esto es muy importante, pues quienes les oían eran motivados a pensar que había algo detrás de esto, no era algo común o algo trivial, parecía importante.
Act 2:13  Otros se burlaban y decían:  "Lo que pasa es que están borrachos."
Mientras algunos eran movidos a entendimiento, otros solo juzgaban esto como insensatez, por lo que se burlaban y les creían borrachos. Es interesante hacer énfasis en este punto, pues muchos hoy en día consideran los dones como sacados de contexto, como una abominación o una burla al Espíritu Santo, y claro hay muchos predicadores que sacan de contexto los dones espirituales, pero sin embargo hay otros que cuidan y procuran que ellos se den en el contexto y orden correcto conforme a las escrituras. Para que pensaran que estuvieran borrachos su comportamiento y voz no se parecería a su normalidad, tendría que ser algo diferente a tal punto de que pudiera ser considerado una borrachera, nadie que habla en un idioma extranjero normalmente o que se comporta normal hubiese sido tergiversado de tal manera, lo cual hace muy probable que su comportamiento revelara exaltación, gritos, llanto, sonrisa, éxtasis, comportamientos que pueden ser considerados apegados al comportamiento de un borracho.
Act 2:14  Entonces Pedro,  con los once,  se puso de pie y dijo a voz en cuello:  "Compatriotas judíos y todos ustedes que están en Jerusalén,  déjenme explicarles lo que sucede;  presten atención a lo que les voy a decir.
Aquí es donde se nos hace la primera referencia a quienes eran quienes salieron del aposento alto y hablaban en lenguas ante los judíos, pues fueron los 12 apóstoles, incluido Matías. Pedro guiado por el Espíritu y seguramente por su carácter impulsivo, que ahora es movido por Dios levanta su voz en medio de los 12 y predica por primera vez el evangelio, recordemos que habían estado asustados, que no habían salido de aquel lugar y que salir era un gran peligro para sus vidas aun en aquel momento. Pedro comienza su disertación explicando lo que ellos están viendo.
Act 2:15  Éstos no están borrachos,  como suponen ustedes.  ¡Apenas son las nueve de la mañana!
Empieza dándoles a comprender que no están borrachos como algunos suponen, pues es temprano y no es hora de andar en esas, por lo que se dispone a revelar el verdadero propósito y sentido de tal situación tan extraña.
Act 2:16  En realidad lo que pasa es lo que anunció el profeta Joel:
Act 2:17  "'Sucederá que en los últimos días,  dice Dios,  derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano.  Profetizarán sus hijos y sus hijas,  los jóvenes tendrán visiones y los ancianos tendrán sueños.
Act 2:18  En esos días derramaré mi espíritu sobre mis siervos y mis siervas,  y profetizarán.
Act 2:19  Haré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra:  sangre,  fuego y nubes de humo.
Act 2:20  El sol se convertirá en oscuridad y la luna en sangre antes que llegue el grande y esplendoroso día del Señor.
Act 2:21  Y todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.'
Pedro les revela que lo sucedido es la confirmación de lo anunciado por el profeta Joel en Joel 2:28-32. Recordándonos lo que aquella profecía decía sobre el derramamiento del Espíritu de Dios sobre todo género humano que habría de manifestarse por medio de profecías, visiones y sueños, también por medio de prodigios (que son cosas especiales o raras, sucesos extraños que exceden los límites de la naturaleza o personas que reciben cualidades extraordinarias) y señales arriba en el cielo o debajo de la tierra, entre los cuales se podrán ver sangre, fuego y nubes de humo, el sol se oscurecerá y la luna parecerá tomar el color de la sangre antes de que llegue la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Recordándonos la promesa bíblica de que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.
Act 2:22  "Pueblo de Israel,  escuchen esto:  Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes con milagros,  señales y prodigios,  los cuales realizó Dios entre ustedes por medio de él,  como bien lo saben.
Prosigue con el testimonio de Jesús, quien vivió en Nazareth posterior a su exilio en Egipto, tal cual como la profecía lo había descrito (Mateo 2:23), además fue célebremente conocido por realizar milagros, señales y prodigios que jamás se habían visto sobre Israel con los cuales muchos judíos reconocían que solo podría provenir de Dios. El testimonio del ministerio de Cristo aún estaba palpable entre los judíos, muchos de ellos participes del mismo como testigos o como objeto de estos eventos.
Act 2:23  Éste fue entregado según el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios;  y por medio de gente malvada, ustedes lo mataron,  clavándolo en la cruz.
Luego Pedro nos permite comprender que Jesús fue entregado por el Padre conforme al propósito de salvación que había determinado previamente a través de personas que practicaban el mal, para terminar con su vida clavándolo en la cruz. Es la primera referencia al conocimiento previo de Dios, un conocimiento que abarca el pasado, el presente y el futuro. Muchos no conciben este conocimiento previo como algo real, pero aquí se nos da una evidencia palpable del mismo.
Act 2:24  Sin embargo,  Dios lo resucitó,  librándolo de las angustias de la muerte,  porque era imposible que la muerte lo mantuviera bajo su dominio.
Su testimonio no solo abarca su ministerio y su muerte, sino también su resurrección, al ser librado de toda angustia de muerte mostro su poderío y majestad, pues la muerte (entidad espiritual del inframundo) no pudo retenerlo bajo su dominio.
Act 2:25  En efecto,  David dijo de él:  "'Veía yo al Señor siempre delante de mí,  porque él está a mi derecha para que no caiga.
Act 2:26  Por eso se alegra mi corazón y canta con gozo mi lengua;  mi cuerpo también vivirá en esperanza,
Act 2:27  porque no dejarás que mi vida termine en el sepulcro, ni permitirás que el fin de tu santo sea la corrupción.
Act 2:28  Me has dado a conocer los caminos de la vida;  me llenarás de alegría en tu presencia.'
Ahora usa como referencia a David el rey profeta quien escribió en salmos 16:8-11 este texto profético que hace referencia a la divinidad de Cristo, pues esto jamás aconteció a David ni en vida, ni en su muerte. Solo Jesús en su divinidad podría haber sufrido tal muerte, pero haber ido con tal alegría y gozo, mientras confía en la potestad del Padre quien no permitiría que su vida terminase en el sepulcro.
Act 2:29  "Hermanos y hermanas,  permítanme hablarles con franqueza acerca del patriarca David,  que murió y fue sepultado,  y cuyo sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy.
David murió y como testimonio de su muerte, su sepulcro estaba en Jerusalén, por lo tanto, no podría ser él de quien se habla en ese texto.
Act 2:30  Era profeta y sabía que Dios le había prometido bajo juramento poner en el trono a uno de sus descendientes.
Aunque era profeta y había recibido una promesa de parte de Dios, la cual consistía en que el trono de Israel provendría de alguno de sus descendientes (mirar salmos 132:11), lo cual se confirmó con Cristo, cuya ascendencia provenía de David. David jamás experimento la resurrección.
Act 2:31  Fue así como previó lo que iba a suceder.  Refiriéndose a la resurrección del Mesías,  afirmó que Dios no dejaría que su vida terminara en el sepulcro,  ni que su fin fuera la corrupción.
Fue por medio de la profecía que David pudo llegar a saber lo que habría de acontecer con el mesías y su resurrección. Pues es este uno de los propósitos de la profecía, el dar a conocer un evento futuro, ero cuán grande esta profecía que da a conocer lo que habría de suceder al mesías.
Act 2:32  A este Jesús,  Dios lo resucitó,  y de ello todos nosotros somos testigos.
Pero no basta solo con dar a conocer lo que la escritura menciona, además Pedro y todos los discípulos que estaban allí eran testigos oculares de tan magnifico evento. Por lo que darían su vida para testificar del amor y la verdad de Jesucristo.
Act 2:33  Exaltado por el poder de Dios,  y habiendo recibido del Padre el Espíritu Santo prometido,  ha derramado esto que ustedes ahora ven y oyen.
Luego de dar a conocer lo prometido por medio de las escrituras y mostrarse como testigo vivo de lo ocurrido, reconoce que ahora han recibido el Espíritu Santo de quien proviene lo que vieron y oyeron.
Act 2:34  David no subió al cielo,  y sin embargo declaró:  "Él Señor dijo a mi Señor:  Siéntate a mi derecha,
Act 2:35  hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.'
Además, les conduce a reconocer que David no subió al cielo, pues ellos estaban en el Seol (tierra de los muertos), pero sin embargo había dicho en salmos 110:1.
Act 2:36  "Por tanto,  sépalo bien todo Israel que a este Jesús,  a quien ustedes crucificaron,  Dios lo ha hecho Señor y Mesías."
Luego de presentar tan indiscutibles evidencias, presenta a Jesús a quienes ellos reconocían como el que había sido crucificado, como Señor y Mesías. Dos calificativos que eran supremamente importantes para los judíos, pues ellos esperaban el tiempo de la llegada de este Mesías al que llamarían Señor. Pero en vez de recibirle, le habían crucificado.
Act 2:37  Cuando oyeron esto,  todos se sintieron profundamente conmovidos y les dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:  --Hermanos,  ¿qué debemos hacer?
Aquí podemos ver la obra del Espíritu Santo en el corazón del hombre, pues luego de oír el testimonio de Pedro, se sintieron conmovidos o movidos en su corazón para preguntar lo que surgió a continuación: ¿Qué debían hacer?, una respuesta motivada por un genuino arrepentimiento en sus corazones.
Act 2:38  --Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados --les contestó Pedro--,  y recibirán el don del Espíritu Santo.
Es entonces cuando Pedro revela la fórmula para evangelizar a nuevos creyentes, pidiéndoles que se arrepientan y luego sean bautizados como señal de esta nueva fe a la que se someten reconociendo su pecado, solo entonces de haberse arrepentido y bautizado, entonces, podrán ser partícipes de poder recibir el Espíritu Santo.
Act 2:39  En efecto,  la promesa es para ustedes,  para sus hijos y para todos los extranjeros, es decir,  para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar.
Luego nos recuerda que esta promesa es para todos, los hijos, los extranjeros, y todo aquel que sea llamado por Dios. Así que, si el mensaje verdadero es predicado, lo que en consecuencia sucederá, será que los llamados responderán a su llamamiento y en consecuencia se arrepentirán, creerán, se bautizaran y recibirán el Espíritu Santo de modo que sean capacitados para vivir conforme a la verdad del evangelio.
Act 2:40  Y con muchas otras razones les exhortaba insistentemente:  --¡Sálvense de esta generación perversa!
Su exhortación continua de forma insistente para con quienes lo escuchan, pues él quiere que sean salvados de esta generación perversa que ha tergiversado el mensaje de la palabra de Dios. Esto nos recuerda que debemos procurar exhortar a todo aquel que quiera y pueda oírnos para que se vuelva a Dios.
Act 2:41  Así,  pues,  los que recibieron su mensaje fueron bautizados,  y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas.
Es probable que hubiesen muchas más personas recibiendo el mensaje que Pedro predico, pero lo que sí es seguro es que estas tres mil personas recibieron el mensaje y se unieron a la iglesia. No todo el que recibe el mensaje lo recibe y obra conforme a la fe que le es confiada.
Act 2:42  Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles,  en la comunión,  en el partimiento del pan y en la oración.
Aquí se hace evidente que luego de su arrepentimiento y bautizo, la iglesia se reunía para tener comunión con Dios y con los hermanos, compartían la cena del Señor y oraban juntos. Estos tres elementos son primordiales en la liturgia cristiana y no deben ser reemplazados o cambiados, pues el culto cristiano se basa en ellos.
Act 2:43  Todos estaban asombrados por los muchos prodigios y señales que realizaban los apóstoles.
Luego de recibir la llenura del Espíritu Santo los apóstoles fueron capacitados para realizar prodigios y señales que maravillaban a las multitudes que ahora participaban de la iglesia.
Act 2:44  Todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común:
No era una norma, pero todos sentían tal desprendimiento posterior a su conversión que eran capaces de dejarlo todo para ponerlo a custodia de los apóstoles, todo para el bien común.
Act 2:45  vendían sus propiedades y posesiones,  y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno.
Todo pasaba a estar en manos de todos, las propiedades, las posesiones materiales, y hasta los bienes materiales que cada uno tenía eran brindados según la necesidad de cada quien.
Act 2:46  No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día.  De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad,
Aunque muchos procuran un día como sagrado, la iglesia tenía como costumbre reunirse todos los días y lo hacían en el templo y en las casas de modo que todos pudieran compartir con alegría y generosidad. Vaya días aquellos, la iglesia prosperaba conforme todos compartían lo que tenían, y siempre daban con generosidad.
Act 2:47  alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo.  Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos.
Sus reuniones estaban llenas de alabanzas para Dios, y eran reconocidos con gran estima por el pueblo que les veía compartir y vivir de forma diferente, lo cual consideraba un testimonio veraz y claro del poder de Dios. Así la iglesia prosperaba y crecía conforme el Señor añadía a quienes iban siendo salvos. Es muy importante esto, pues nos recuerda que la salvación no proviene de las estrategias del hombre, sino de vivir una vida conforme a la verdad del evangelio, es entonces cuando el Señor añade a los que han de ser salvos. Muchos se preocupan por las nuevas estrategias evangelisticas, pero poca atención colocan a vivir conforme a la santidad y la verdad, manteniendo una vida de oración.