domingo, 29 de septiembre de 2019

PREDICA DOMINICAL - EL ESTANCAMIENTO ESPIRITUAL



EL ESTANCAMIENTO ESPIRITUAL

1 Timoteo 4:7-8, nos dice: “Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha”.

INTRODUCCION

Cuantos de nosotros no nos hemos sentido en algún momento de nuestras vidas que nuestra espiritualidad no avanza, parece haberse estancado. Aunque no lo creas es algo común entre los creyentes el sentir que nos hallamos  estancados y no hay a donde ir.

Bueno pues esto pasa por muchos motivos que tocaremos a continuación, pero principalmente porque el crecimiento espiritual no es como se nos enseñó, no caminamos hacia más bendición económica, no caminamos hacia una mayor y mejor unción, no caminamos hacia el pastorado como único camino al servicio en la iglesia, la iglesia necesita comprender que el estancamiento proviene de malentender el propósito de la iglesia y nuestro servicio para con ella.

Sentirse estancado es normal, sobre todo si procuras crecer cuando todos están amañados en lo mismo, cuando quieres aportar de lo que tienes, cuando no encajas en el modelo eclesiástico, cuando quieres mejorar. Claro que hay algunas otras causas como el pecado, la tibieza espiritual y la falta de guía de los cuales hablaremos ahora.

DESARROLLO

Pablo enseñándole a Timoteo su discípulo le pide que se ejercite en la piedad, de modo que al ejercitarnos podamos seguir avanzando en nuestro caminar con Dios. Todos alguna vez nos cansamos de orar, de pedir, de rogar, de ayunar, de hacer, de leer la biblia, todos seguramente hemos pasado por esos momentos, pero lo que no puede pasar que que nos quedemos allí. Porque entonces el pecado, la tibieza espiritual y lo que no es de Dios empezará a encontrar cabida en nosotros.

Es normal sentir que no avanzamos por algún tiempo, puede que por alguna oración no contestada, porque algún deseo de tu corazón no se ha cumplido, porque no ves respuesta a tu necesidad, porque estas sufriendo y no entiendes el porqué, porque te abandonaron, porque te juzgaron, porque te hirieron. Pero Dios siempre está allí para levantarnos, para animarnos a continuar, para que nos demos cuenta que estancados no hay nada que podamos hacer. Por eso nos envía a sus servidores para animarte a continuar, a perseverar sin importar lo que haya pasado, para recordarte que su misericordia es nueva cada mañana.

También en ocasiones el estancamiento espiritual proviene de nuestra congregación, la rutina, la frialdad, la falta de amor y pasión por lo que se hace tiende a generar un ambiente de estancamiento, cuando no se apoya a os jóvenes, cuando se le impide participar al que lo anhela, cuando se te involucra en algo a lo que Dios no te ha llamado, sea un ministerio, un área, o con persona toxicas.

Todos somos tan frágiles y parece que algunos hermanos no lo entienden, pretenden que todos sean como ellos, seguramente tan santos como ellos, tan buenos como ellos, tan dadores como ellos, pero no recuerdan sus propias batallas, sus propios cuestionamientos, sus propias debilidades. Necesitamos lideres conscientes de las necesidades del prójimo, llenos de amor para dar, listos para escuchar, prontos para servir, tardos en airarse.

Pero claro no todo puede ser perfecto, si eres tú el que nota el estancamiento procura hacérselo saber a quienes están en el liderazgo o a tu propio líder espiritual, busca ayuda no te quedes solo, procura ayudar para que las cosas cambien, es probable que si tú eres el único que lo nota entonces puede que Dios te esté llamando para ser el agente de cambio.

CONCLUSION

Aunque muchas cosas ayudan para que nos estanquemos, debemos procurar mantenernos ejercitados en la piedad y el fervor que como creyentes sentimos en nuestro interior para contagiar a nuestros hermanos de la fe que haga falta, del amor que sea necesario y de la pasión con la que otros necesitan ser contagiados.

Es fácil ver lo malo de la iglesia, todos lo ven, pero ver lo bueno es difícil, aprovechemos lo bueno de nuestras congregaciones y trabajemos por cambiar aquello que no es sano, ni bueno, ni digno para los creyentes, si dejamos todo así, nada cambiara, por eso procuremos ir siempre por o mejor, y si nos cansamos pidamos a Dios fuerzas para seguir adelante en medio del estancamiento spiritual que muchos viven y al que muchos otros quieren arrastrarnos.

Oremos, Señor no permitas que nos estanquemos espiritualmente, permítenos servir, amar y dar con pasión, que tu llamado sea nuestro compromiso de vida y que logremos alcanzar la meta de tu salvación en Cristo, amen.

Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe


No hay comentarios:

Publicar un comentario