domingo, 14 de abril de 2019

PREDICA DOMINICAL - UNA INJUSTA INDIGNACION



UNA INJUSTA INDIGNACION


PASAJE:
Mar 14:3 En Betania, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Simón llamado el leproso, llegó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy costoso, hecho de nardo puro.  Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.
Mar 14:4 Algunos de los presentes comentaban indignados:  --¿Para qué este desperdicio de perfume?
Mar 14:5 Podía haberse vendido por muchísimo dinero* para darlo a los pobres.  Y la reprendían con severidad.
Mar 14:6 --Déjenla en paz --dijo Jesús--.  ¿Por qué la molestan?  Ella ha hecho una obra hermosa conmigo.
Mar 14:7   A los pobres siempre los tendrán con ustedes, y podrán ayudarlos cuando quieran; pero a mí no me van a tener siempre.
Mar 14:8   Ella hizo lo que pudo.  Ungió mi cuerpo de antemano, preparándolo para la sepultura.

INTRODUCCION

Es común ver dentro de la iglesia personas que se indignan por lo que hacen algunos predicadores, algunos con justa razón otros solo por contender. Es muy fácil criticar desde afuera un ministerio al que no se conoce, por algunas predicas, por algo que se dijo, por un error, o por equivocarse flagrantemente, lo más difícil es mirar hacia nosotros mismos y ver lo que no está bien en nosotros.

Tal parece que algunos ministerios y personas sacan mas gusto de salir a apedrear desde las redes sociales a ministerios que trabajan incansablemente para Dios. Conozco bellos ministerios que lo dan todo por Jesús, claro tienen algunos errores doctrinales por su falta de conocimiento teológico, pero su amor, entrega y pasión por hacer la voluntad de Dios para sus vidas es innegable, puedo entonces mandar esto a la basura solo porque no estoy de acuerdo con alguno de sus puntos doctrinales?, no lo creo así.

Me gustaría que si vamos a criticar algo lo hagamos luego de revisarnos a nosotros mismos, y luego de conocer mejor al ministro o ministerio al cual se critica, porque si conocer se pueden decir muchas cosas erradas.

Claro que estamos en contra de la teología de la prosperidad, pero muchos lideres fieles han caído en el engaño por ignorancia y no solo por mero interés, es así como podemos mejor hablar con el líder y hacerle caer en cuenta de su error, si es que Dios mismo no lo hace caer en cuenta como muchos de nosotros. Tener esto en cuenta nos hace pensar en ellos con misericordia tal cual como un día Dios tuvo de nosotros, y también nos hace obrar con prudencia y sabiduría.

DESARROLLO

Este pasaje nos da a conocer como algunas personas que rodeaban a Jesús realmente no estaban interesadas en él, sino en lo que él podía darles o hacer por ellos. De allí que en el momento en el que esta mujer guiada por Dios derrama el perfume sobre Jesús, estos solo se ocupan por criticarla y justificar su critica con algo que parece tener buena apariencia, que es el preocuparse por los pobres. Pero en realidad su actitud solo oculta sus verdaderos sentimientos de envidia, ignorancia y desconocimiento de la verdad.

Aunque alegaron algo que parecía ser cierto, Jesús les reprende al no comprender el sentido de su ungimiento, la preparación para su sepultura. Mientras Jesús ve las cosas como son, nosotros solo nos quedamos con las apariencias. Muchos creyentes critican los megatemplos de algunas congregaciones diciendo cuantos pobres pudieran ser alimentados, pero ellos no han sido capaces de hacer jamás algo por los pobres a quienes conocen y pueden ayudar. Otros critican la forma de evangelizar de algunos creyentes, pero ellos jamás o muy pocas veces salen a hacerlo.

Es fácil criticar a los que hacen, pues ellos están ocupados haciendo lo que Dios los envió a hacer, sea que sea de la forma correcta o no, eso solo le incumbe a Dios, claro que puede ayudar si lo hacemos de forma correcta, pero si hacemos algo, no quejándonos de lo mal que lo hacen. Se critica con mucha fuerza al movimiento pentecostal, carismático y neopentecostal, pero con todos sus errores a veces veo mas pasión, entrega y sacrificio en ellos que en creyentes que llevan años en el ministerio, y no avalo muchas de sus prácticas, pero admiro su pasión. Algunos solo necesitan ser encaminados a toda la verdad, pero nadie puede ufanarse de ser mejor que ellos.

Es común ver criticas a otros ministerios o ministros, algunas de ellas bien fundamentadas, otras solo demuestran el corazón de quienes critican, lleno de orgullo, vanidad, y engaño, se creen mejores solo por la doctrina, pero su corazón esta lejos del amor de Dios.

CONCLUSION

Que este pasaje nos haga reflexionar y nos exhorte a juzgar con justicia, a indignarnos con justa causa, no por envidia, no por apariencias, no cuando nosotros no somos capaces de hacer aquello que criticamos en otros.

Si voy a juzgar a quienes evangelizan, pues se mejor evangelista que ellos; si voy a criticar sus mensajes, pues predica mejor de lo que ellos lo hacen; si vas a criticar sus ministerios procura primero forjar el tuyo, si vas a juzgar revísate a ti mismo, no sea que tus criticas sean solo para otros y nada para ti.

Que fácil es creernos mejores que los demás, con que facilidad juzgamos lo que los demás hacen, pero poco nos volvemos para juzgarnos a nosotros mismos, por eso con frecuencia necesitamos la voz del evangelio que nos reprende para que no seamos orgullosos o vanagloriosos, para que no nos creamos mejores que los demás.

Indignémonos ante el hambre, pero hagamos algo en vez de criticar el porque los otros no hacen; indignémonos ante la mentira, pero abandonemos primero toda mentira nosotros; indignémonos ante los abusadores del evangelio, pero no abusemos nosotros; indignémonos ante la falta de misericordia, pero obremos con misericordia.

Oremos, Señor perdona nuestro orgullo, vanidad y vanagloria al creernos mejor que los demás, ayúdanos a juzgar primero lo que esta mal en nosotros para que luego podamos con prudencia y sabiduría ayudar a nuestros hermanos a que puedan encontrar sus errores, perdona la soberbia de tu iglesia que a veces parece ser infalible, pero que cae con mucha fuerza ante el error del hermano, ayúdanos a vernos con misericordia como tú nos ves, amen.

Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe


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