jueves, 11 de abril de 2019

ESTUDIO BIBLICO HECHOS 3



ESTUDIO BÍBLICO
Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe

Act 3:1  Un día subían Pedro y Juan al templo a las tres de la tarde, que es la hora de la oración.
Como discípulos los apóstoles compartían juntos de casi todas las actividades de la congregación, por eso se les nota acompañándose en este pasaje. Ahora ya no vemos a unos discípulos temerosos escondidos, sino que salen con total confianza paseándose por el templo. Es notorio igualmente que se hace referencia a que asistían en el tiempo en el que se realizaba el sacrificio en el templo y se ofrecía el incienso, el mismo que siempre hace referencia a la oración. Se nos hace raro ver a dos nuevos creyentes empoderados por el Espíritu Santo que aun parecen guardar las tradiciones judías, lo cual no era tomado como religiosidad, sino como participación del culto a Dios, pues aunque ellos sabían que a Dios se le podía buscar en cualquier lugar, ir al templo siempre fue y aún debe ser considerado algo bueno y noble.
Act 3:2  Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento,  al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.
Aquí encontramos a un hombre dejado como ya le era costumbre en la puerta de la entrada al atrio del templo llamada Hermosa. Era común en aquellos tiempos que se agolparan junto a la puerta exterior del templo muchos lisiados y enfermos a pedir limosna a quienes iban al templo, costumbre que nos revela que hay muchos que se han quedado estancados en sus problemas sin poder entrar al templo de Dios, que ahora no es un edificio sino nuestro interior. Muchas veces lo que vivimos, lo que nos ha pasado o la condición que tenemos nos impide tener comunión con Dios y esto ha quedado en las escrituras como evidencia para mostrárnoslo. 
Act 3:3  Cuando éste vio que Pedro y Juan estaban por entrar,  les pidió limosna.
El acto principal de este lisiado no era buscar su sanidad, sino buscar el sustento diario. Por lo que al ver que se acercaban estos hombres les pide limosna. Aquel hombre no sabía lo que habría de ocurrirle, pero su testimonio nos muestra la gran misericordia de Dios, que aunque este varón no buscaba ir al templo para buscar de Dios, sino para sacar su propio provecho, preciso tenia que encontrarse con estos siervos del Altísimo. La limosna estaba dentro de las actividades como cumplimiento de la ley, pero como pasa hoy en día, muchos se aprovechan de su condición, o la de otros para sacar provecho de la misericordia para su propio beneficio, no sabemos si este era el caso de este hombre, pero su afán siguiente por pedir, nos muestra que sus ojos hace mucho tiempo dejaron de buscar a Dios, para posarse en su desgracia y necesidad, tal cual muchos lo hacen hoy en día.
Act 3:4  Pedro,  con Juan,  mirándolo fijamente,  le dijo:  --¡Míranos!
Act 3:5  El hombre fijó en ellos la mirada,  esperando recibir algo.
Cuando vivimos en el mundo no es fácil poner nuestros ojos en algo con fija intención, pues vagamos sin rumbo siempre esperando recibir algo, consuelo, dinero, ayuda, apoyo, el cual siempre buscamos en el lugar equivocado. Nuestra desatención constante nos hace divagar en la vida sin un rumbo fijo, lo cual crea frustración y dolor. Este hombre es llamado por los apóstoles para que fijara sus ojos en ellos y abandonara toda distracción para recibir lo que ellos en nombre de Jesús podían darle.
Act 3:6  --No tengo plata ni oro --declaró Pedro--,  pero lo que tengo te doy.  En el nombre de Jesucristo de Nazaret,  ¡levántate y anda!
Pedro con total sinceridad reconoce que no tiene plata u oro para darle como limosna, pero el tiene algo que nadie mas puede otorgarle, sanidad. En frente de todos los que allí estaban y contando con la atención completa de este varón lisiado, en el nombre de Jesús le dice que se levante y ande. Recordemos que Dios nos llama a dar de lo que se nos ha dado, pero si no conocemos aquello que se nos ha encomendado y brindado por el poder del Espíritu Santo, no sabremos como obrar ante la necesidad de aquellos con quien Dios nos cruza en el camino. Muchos sentimos la necesidad de ayudar a los desvalidos, pero ni con todas nuestras posesiones podríamos lograr seguramente algo significativo, de allí que se nos llame a servir con lo que tenemos, lo que disponemos y lo que Dios nos da, es entonces que Dios puede obrar a través de un corazón dispuesto para servir.
Act 3:7  Y tomándolo por la mano derecha,  lo levantó.  Al instante los pies y los tobillos del hombre cobraron fuerza.
Act 3:8  De un salto se puso en pie y comenzó a caminar.  Luego entró con ellos en el templo con sus propios pies,  saltando y alabando a Dios.
Pedro sin dar lugar a cualquier tipo de duda o cuestionamiento le toma y le levanta, mientras le levanta el poder de Dios obra en sanidad sobre aquel desvalido fortaleciendo su cuerpo hasta colocarse en pie y acto seguido comenzó a caminar. Ahora sano en su cuerpo entra al tempo con jubilo y muestra de alegría, alabando a Dios. Vemos obrando este milagro por la fe del apóstol y no por medio de la fe del paralitico, mostrándonos una vez mas el poder de la fe. La respuesta a un milagro como este no es otra que la alabanza para Dios, reconociendo con alegría su poder y misericordia, recordándonos que basta con acercarse a la puerta del templo para recibir la misericordia de Dios.
Act 3:9  Cuando todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios,
Act 3:10  lo reconocieron como el mismo hombre que acostumbraba pedir limosna sentado junto a la puerta llamada Hermosa,  y se llenaron de admiración y asombro por lo que le había ocurrido.
Todos se dieron cuenta de lo sucedido, muchos le reconocieron como el hombre lisiado que llevaba toda su vida al lado de la puerta, ahora tanto espiritual como físicamente tenia entrada al templo de Dios. Esto llenó de admiración y asombro a los que observaban pues jamás habían visto algo como esto y menos después de que Jesús había muerto.
Act 3:11  Mientras el hombre seguía aferrado a Pedro y a Juan,  toda la gente,  que no salía de su asombro,  corrió hacia ellos al lugar conocido como Pórtico de Salomón.
Lo sucedido había causado tal sorpresa en este hombre que continuaba aferrándose a los apóstoles, como quien no quiere perder su bendición, mientras los apóstoles se habían adentrado en el templo, vieron entonces como las personas que estaban en el templo corrían y se agolpaban hacia ellos.
Act 3:12  Al ver esto,  Pedro les dijo:  "Pueblo de Israel,  ¿por qué les sorprende lo que ha pasado?  ¿Por qué nos miran como si,  por nuestro propio poder o virtud,  hubiéramos hecho caminar a este hombre?
Pedro viendo lo sucedido procura que la gente no enfoque sus ojos ni en ellos, ni en el milagro, así que toma la palabra y les pregunta cuestionando su sorpresa ante lo sucedido, como si ellos buscaran tal atención. Allí mismo reconoce que no es por su propio poder o virtud que este hombre ha sido sanado, sino que esto proviene de Dios. Cuanta humildad en estos maravillosos hombres que en vez de auto exaltarse procuran glorificar a Dios. El énfasis del cristianismo jamás han sido los milagros, sino la exaltación y glorificación de Dios. Este alboroto a sorprendido a todos, quienes seguramente jamás habían visto que alguien entrara al templo con tal jolgorio, sacándoles de su rutina religiosa monótona y aburrida. También nos recuerda como el salmo 100:4 que debiéramos entrar al templo de Dios con acciones de gracias, alabanza y bendiciendo su nombre.
Act 3:13  El Dios de Abraham,  de Isaac y de Jacob,  el Dios de nuestros antepasados,  ha glorificado a su siervo Jesús.  Ustedes lo entregaron y lo rechazaron ante Pilato,  aunque éste había decidido soltarlo.
Pedro usa la alusión a los patriarcas para llamar la atención sobre el Dios judío, el Dios de sus antepasados, no cualquier otro dios, sino el Dios en el que ellos decían creer, quien había glorificado y exaltado a Jesús, quien es nombrado como su servidor. Pedro inmediatamente les acusa de entregar y rechazar a Jesús ante Pilato, a pesar de que este procuraba soltarle, termino cumpliendo la voluntad del pueblo.
Act 3:14  Rechazaron al Santo y Justo,  y pidieron que se indultara a un asesino.
Quienes estaban allí supuestamente procuraban buscar a Dios, pero Pedro les acusa de rechazar y entregar al único Santo y Justo, mientras pidieron que se indultara a alguien culpable. Allí se refleja el sentido de justicia del religioso que procura siempre su bienestar antes que la verdad.
Act 3:15  Mataron al autor de la vida,  pero Dios lo levantó de entre los muertos,  y de eso nosotros somos testigos.
Pedro les conduce a reconocer que son culpables de entregarle, rechazarle y darle muerte, pero a pesar de sus acciones Dios le exalto levantándolo de entre los muertos estando ellos como testigos oculares del evento. Este milagro condujo a los apóstoles para aprovechar la oportunidad para dar a conocer el testimonio del evangelio en la muerte y resurrección de Jesucristo. Pedro además usa un adjetivo para Jesús a quien llama el autor de vida, permitiéndonos entender que en Jesús habitaba el poder de Dios que le concedía la misma potestad junto con Dios el Padre de la autoría de vida tanto material como espiritual.
Act 3:16  Por la fe en el nombre de Jesús,  él ha restablecido a este hombre a quien ustedes ven y conocen.  Esta fe que viene por medio de Jesús lo ha sanado por completo,  como les consta a ustedes.
Su mensaje ahora se enfoca en la fe en Jesús, de quien proviene la sanidad que este hombre ha recibido. Y nos revela que es por medio de la fe en Jesús que podemos recibir sanidad.
Act 3:17  "Ahora bien,  hermanos,  yo sé que ustedes y sus dirigentes actuaron así por ignorancia.
Act 3:18  Pero de este modo Dios cumplió lo que de antemano había anunciado por medio de todos los profetas:  que su Mesías tenía que padecer.
Pedro entiende que la ignorancia a la verdad puede llevarnos a cometer los más grandes errores de nuestras vidas, de allí que reconoce que actuaran así por la falta de conocimiento. Además, nos revela que todos los libros proféticos hablan del mesías y su sufrimiento (Isaías 53). También nos permite comprender que el que no reconozcamos nuestra culpabilidad, no nos exime de nuestra responsabilidad.
Act 3:19  Por tanto,  para que sean borrados sus pecados,  arrepiéntanse y vuélvanse a Dios,
Aquí vemos como evangelizaban los apóstoles quienes declaraban al pueblo su pecado y luego daban a conocer a Jesucristo y su función como sacrificio para perdón de pecados por medio del arrepentimiento y el volverse a Dios.
Act 3:20  a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor,  enviándoles el Mesías que ya había sido preparado para ustedes,  el cual es Jesús.
Solo si existe un verdadero arrepentimiento que se evidencia con el volverse a Dios, vendrán tiempos de reposo de parte del Señor, por eso, no desfallezcamos al predicar el evangelio. Nuestra alma sin Dios vive constantemente agobiada por las circunstancias de la vida, de manera que vivir se constituye en un agotamiento constante a pesar de poder contar con todo lo que se quiere, la conciencia siempre esta presente para agobiar al pecador con su pecado y maldad.
Act 3:21  Es necesario que él permanezca en el cielo hasta que llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas,  como Dios lo ha anunciado desde hace siglos por medio de sus santos profetas.
Seguramente todos se preguntarán porque este Jesús resucitado que les ha dado tal poder no está presente luego de su resurrección, así que Pedro responde a esa inquietud mostrándoles que Jesús necesariamente debe permanecer en el cielo hasta que llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas tal cual los escritos proféticos lo revelaban. Aquí se nos revela el lugar en donde Cristo espera hasta la restauración de todas las cosas.
Act 3:22  Moisés dijo:  Él Señor su Dios hará surgir para ustedes,  de entre sus propios hermanos,  a un profeta como yo;  presten atención a todo lo que les diga.
Act 3:23  Porque quien no le haga caso será expulsado del pueblo.'
En efecto en el libro de Deuteronomio capitulo 18:15, 18, 19 encontramos lo escrito por Moisés en donde se nos recuerda el surgimiento de un profeta de entre su genealogía a quien debían prestar atención para no ser expulsados. Este profeta al que se refiere Moisés es Jesús quien vino como profeta y al que no le prestaron atención, por eso muchos fueron expulsados de la Israel espiritual en la cual ya no hay judío o gentil.
Act 3:24  "En efecto,  a partir de Samuel todos los profetas han anunciado estos días.
Como mencionamos anteriormente todos los libros proféticos anunciaron la venida del mesías, su vida, su ministerio, su muerte y resurrección.
Act 3:25  Ustedes,  pues,  son herederos de los profetas y del pacto que Dios estableció con nuestros antepasados al decirle a Abraham:  'Por medio de tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos del mundo.'
También hace alusión a la herencia que como pueblo de Dios tenían por medio del pacto que Dios había establecido con Abraham, recordándoles las palabras de Genesis capitulo 22:18 en donde nos recuerda que el mesías vendría de la descendencia de Abraham, punto que Jesús cumplía.
Act 3:26  Cuando Dios resucitó a su siervo,  lo envió primero a ustedes para darles la bendición de que cada uno se convierta de sus maldades."
Y en cumplimiento con ese pacto Jesús resucito y fue enviado primeramente a los judíos para que se convirtieran de su pecado, arrepintiéndose y volviéndose a Dios.


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